¿Qué piensa realmente Jose del equipo?

Las cosas de Cañete

¿A qué jugó el Málaga en Leganés? ¿Aspiraba al 0-0? Estuvo defendiendo todo el primer tiempo en un partido que había que ganar. El miedo, vía banquillo, fue evidente

José González (archivo)./Alfredo Aguilar
José González (archivo). / Alfredo Aguilar
PACO CAÑETE

Fue la imagen del partido. Minuto 80. Primer plano en pantalla. La cara de tristeza y disgusto de un niño, en las gradas de Butarque, estrechando la bufanda del Málaga. Un mensaje. La ráfaga, fugaz e impactante. El chavea sufría moralmente viendo la actuación de su equipo. Cada niño es un mundo, una emoción. Este pequeño, de 8 o 10 años, sentía pena. No disimulaba. Lo pregonaba su carita. Es el efecto que produce el Málaga de hoy por donde quiera que juega. Sus miles de abonados y seguidores ni recuerdan la última vez que ganó. Han pasado una docena de equipos. Ante el Leganés hay que significar que Diego Rico estaba en fuera de juego en el primer gol. No acertó el abanderado. Tampoco estuvieron afortunados los dos centrales: Luis Hernández e Ignasi Miquel. Eraso cabeceó fácilmente entre los dos. ¿A qué jugó el Málaga? Todo el primer tiempo defendiendo en un partido que había que ganar. ¿Aspiraba al 0-0? El miedo, vía banquillo, era evidente. Peor aún. En el centro del campo, con toques cortos, fallaban en el pase. La releche.

Es lo que hay desde que empezó la temporada. Jose está ahí. Supongo que trabajando con la mejor voluntad, pero sin ganar un partido ni por casualidad. Me gustaría conocer qué es lo que realmente piensa del equipo. Hace años eran los propios entrenadores los que dimitían. Si la cosa no marchaba, renunciaban, se iban. Hoy sólo se aplica el verbo ‘destituir’. El euro es el euro… Para eso están los contratos. Otra. El plantel se ha ‘reforzado’ en enero. Ante el Sevilla vimos el estado de forma de Success, y frente al Leganés jugó Bueno, que, aparte de tocar pocos balones, desaprovechó la ocasión. Minuto 47. Le llega un balón largo en ventaja con un defensor, pero no tenía velocidad en el esprint. Tan escasa que Siovas se le adelantó. Apunte: Roberto, quizá contagiado, no estuvo afortunado en el gol de Amrabat. Por cierto que el meta debe terminar afónico cada encuentro de tanto gritar a sus compañeros para posicionarlos. Chory Castro jugó más de defensa pegado a la banda, mientras Rosales arriba intentaba centrar. En fin… Sólo quedan 10 jornadas.

Tres problemas, tres. Con el campeonato tal como marcha, es inevitable hablar de Segunda División. Tan elemental como el caudal de puntos que ha quedado en el camino. Para el próximo verano el abono de los derechos de televisión son importantes, por encima de los 50 millones. Pero, ¿y en la temporada que sigue? La Segunda es un pozo deportivo, social y económicamente. El tiempo dirá. Problema número 2. ¿Continuará Jose al frente del plantel? Se comprometió para esta temporada y la siguiente (supongo que condicionada). Por lo realizado hasta ahora, la caja de méritos permanece vacía. Pasamos a la tercera papeleta: la plantilla. Si no estoy mal informado, a excepción de los cedidos, el resto tiene contrato en vigor. Con descenso, el fantasma de la planificación parece grande y complejo. Lo peor es que en el conjunto actual no hay ningún elemento que interese a otro club, por lo que obligadamente se cortaría esa racha tan mal compensada de entradas y salidas. Iturra, un veterano que se desenvuelve con buena nota, puede ser el próximo en renovar. Perdón, ya lo hizo otro compañero que tras varias temporadas no ha disfrutado de la titularidad. ¿Será por méritos?

Los comentaristas y narradores de decenas de partidos que transmiten en televisión suelen emplear expresiones que creen adecuadas para acompañar algunas acciones. Cada vez hay más. Creo que ya comenté que raro es el encuentro en el que no afirman: «Disputa un balón dividido». ¿Por qué y cómo? La pelota es una y se tiene que utilizar entera. Se trata de balones sueltos, en los que unos y otros disputan su posesión. Lo que se afirma como dividido no es otra cosa que el control, cuando se pretende su dominio. Otra. Desde hace tiempo, a un golpe de espalda o de costado, acrobático, se le llama ‘chilena’, cuando en España, desde que el fútbol es fútbol, se le conocía por ‘tijeras’. Si observan el movimiento de este utensilio y el de las piernas del jugador al chutar, no pueden ser más parecidas. Esta temporada he conocido otra expresión que se ha puesto de moda. Cuando el meta sujeta el esférico, dicen que lo ha «embolsado», como si lo hubiera guardado en una bolsa. Y para qué decir cuando le pegan defectuosamente al balón y hace un extraño en su salida. Comentan que la pelota ha salido «mordida». Lo dicho: renovarse o...

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