LA COSA PINTA FATAL

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Roberto hizo el milagro en el último minuto. Su parada evitó que la debacle del Málaga, que no levanta cabeza, fuese aún mayor. No reacciona el equipo de Míchel y ya hay que pensar en la necesidad de buscar nuevas soluciones, por muy drásticas que sean. Ahora mismo el Málaga es carne de Segunda, y eso no puede ser, o no debería ser... El Levante, de la mano de Muñiz, que se ha convertido en un gran entrenador, ahogó al equipo de Míchel, que nunca supo por dónde meter mano a un rival ordenado, que no hizo tampoco nada del otro mundo, pero al menos se veía con claridad a qué quería jugar. El empate es un pésimo resultado, pero peor aún hubiese sido la derrota. Mala cosa. Pasan las jornadas y el tema se va poniendo peor, y punto a punto poco se puede conseguir.

La fría noche en La Rosaleda no invitaba a una gran fiesta pelotera. Ni el Málaga está para tirar cohetes, ni tampoco el Levante tiene un equipo plagado de figuras como para augurar un festival balompédico. Eso sí, al menos la plantilla granota tiene cierto orden y concierto, no lo que nos ha dejado Arnau, al que jamás le perdonaremos los aficionados malaguistas su negativa a reincorporar a hombres como Amrabat y Antunes, lo mismo que tampoco podremos perdonar a los intermediarios que, salvo para su propio beneficio (gran beneficio parece), convencieron al jeque de los maravillosos que eran Rolón y Cechinni. Así nos va. No tenemos nada arriba, mientras Charles sigue haciendo goles en el Eibar. No hay motivos para mucha esperanza, pero no por nada, simplemente porque el Málaga nos las está machacando.

Las esperanzas del mercado de invierno se van desvaneciendo conforme pasan las jornadas y no llegan las victorias. Anoche era vital conseguir la victoria ante el Levante, pero nada. Imposible. No hay chicha arriba ni un esquema claro de juego. Los nervios van haciendo mella, la desesperanza cunde y como sigamos así nos vamos a Segunda.

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