Una plantilla demasiado amplia y también demasiado corta

Rolón, en una acción el sábado en el Sánchez-Pizjuán. /Agencia Lof
Rolón, en una acción el sábado en el Sánchez-Pizjuán. / Agencia Lof
Análisis

Veintiséis jugadores, veintiséis, tiene a sus órdenes Míchel. No era lo previsto. Pero a la hora de la verdad la cifra real de futbolistas válidos se reduce considerablemente. La historia se repite...

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Fue Torres, el segundo capitán, quien en el Sánchez-Pizjuán incidió en la planificación deportiva como una de las causas de la hecatombe. No es habitual que un futbolista hable con tanta claridad –máxime cuando está inmerso en el proceso de renovación de su contrato–, pero la realidad es que en el vestuario ya nadie se esconde. Al fin y al cabo, los jugadores han estado al día de los insólitos acontecimientos de junio (el increíble parón en las gestiones durante dos semanas), de julio (la marcha de Pablo después de que Al-Thani no quisiera dar el visto bueno al acuerdo) y de agosto (con fichajes fallidos como el de Javi García por la nula relación entre el director deportivo y el presidente). Y sí, es verdad que la planificación ha sido un desastre en varios aspectos. La historia se repite: hace un año, que nadie lo olvide, se estructuró la plantilla pensando que Camacho iba a ser traspasado y como luego no se produjo... Pero también es cierto que la pasada temporada el equipo contaba con varios jugadores que no ofrecían el nivel adecuado y en esta los que aportan poco o nada se ha incrementado.

La plantilla es demasiado amplia y también demasiado corta. La cantidad nada tiene que ver con la calidad. «Como se nos lesionen Roberto, Luis (Hernández), Recio o Borja, tenemos un problema», sentenció un miembro importante del equipo a mediados de julio. Y conste que por aquellas fechas todavía no se sabía que iban a llegar los meritorios Rolón y Cecchini, que iban a quedarse Cifu y Chory Castro, o que iba a ser imposible colocar a Peñaranda.

Míchel quería una plantilla corta para dar paso a los Álex Robles, José Carlos, Maty o Mula, pero al final cuenta con veintiséis jugadores, veintiséis, y los tres primeros, en los que tenía muchas esperanzas, ni tienen opciones de asomar. Al final están por delante Cifu, que se quedó por las bajas de Ricca y Torres en la pretemporada y que apenas había jugado una docena de partidos en su carrera como lateral (en el Elche) y los novatos Rolón y Cecchini.

Declive de los jugadores

Es evidente que los Álex Robles, José Carlos y Maty no son la panacea. Igual que tampoco lo es Mula, futbolista de tantas virtudes como escasa convicción que se ha ganado por méritos propios la titularidad ante el declive de no pocos jugadores profesionales. Pero es el fiel reflejo de que la previsión era una, y la planificación final, otra muy distinta. Igual, igual que el año pasado.

Convendría empezar por nombres propios. En la portería, por ejemplo, a nadie le sorprende ya que Andrés haya adelantado a Cenk. El fichaje del turco fue un ‘cambalache’ en toda regla. No importaban sus méritos o su trayectoria –y conste que es trabajador y buen compañero–, sino pagar los favores prestados al agente de turno que logró colocar a Kameni en Turquía. Pero es que en el caso de Andrés se trata de un fichaje ya negociado un año antes con su representante... justo después de que este facilitara la llegada de Sandro. Por eso desde el principio se le presentó como si fuera una incorporación para el primer equipo.

La defensa está pagando la falta de equilibrio en el centro del campo, pero también sus propias carencias. Rosales hace tiempo que dejó de ofrecer su mejor nivel –cuando está bien, el equipo lo nota una barbaridad–, Baysse y Diego acusarán durante toda la temporada ciertos problemas físicos (al tiempo) y Ricca es un jugador que al final sólo encadena cinco o seis partidos buenos y en un momento determinado de la temporada. Tanta inseguridad ha terminado por arrastrar a Luis Hernández, siempre sinónimo de fiabilidad.

En el centro del campo el Málaga ha jugado con fuego y se ha quemado. A estas alturas de la película llama la atención el mensaje del club: «Hay que llegar vivos a diciembre». Kuzmanovic fue reclutado a toda prisa, después de una lesión de muchísimos meses, y es el máximo exponente de una frase reveladora que alguien empleó en el club la semana pasada: «El problema es que los secundarios han pasado a ser los protagonistas». Tampoco se entiende que el presidente diera el visto bueno a Arnau para fichar a un centrocampista y el elegido, previo pago de 4,6 millones de euros, fuera un joven procedente de Argentina (Cecchini). Tampoco sorprende que ni siquiera haya debutado. ¿Y qué decir de Rolón? En Valencia y en Sevilla ha quedado retratado como lo que es: un futbolista que hace nada jugaba en la Segunda argentina. Quizá Rolón y Cecchini puedan ser válidos en el futuro, quizá Kuzmanovic pueda ser consistente dentro de tres meses, pero a día de hoy tanto Rolón como Kuzmanovic aguantan 55 o 60 minutos. A partir de ahí se desinflan, y con ellos, el equipo.

Recio, Adrián y el resto

De mitad de campo hacia arriba la aportación es mínima. Exceptuando a Recio, el resto está bajo mínimos. El foco se ha puesto en Adrián, probablemente el gran perjudicado por la falta de un medio centro de contención de garantías. No puede jugar donde más daño hace: cerca del área contraria (donde puede explotar el último pase, el disparo o la llegada al remate), y no de la divisoria.

En el resto de los casos, nada de nada. Keko se pierde en el regate en vez de explotar su velocidad, Ontiveros ha tomado esta temporada el mal camino (dos salidas nocturnas, una en Estepona y otra tras el partido en Valencia), Juanpi está en su cuarta temporada y sólo ha ofrecido sus virtudes en un puñado de encuentros, Chory Castro ofrece un nivel que no es para competir (por mucho empeño que ponga), Peñaranda parece que se ha puesto las pilas cuando se ha visto descartado y sin que nadie lo quisiera y Jony, una anécdota la pasada temporada por su tremendo sobrepeso (como confesó Míchel), ha vuelto a diluirse y el viernes se vio fuera de la convocatoria en beneficio de Chory o Peñaranda. Muy elocuente.

La sensación es que el Málaga arriba tampoco tiene pegada. A Borja Bastón le está costando encontrar el sitio tras un año casi en el olvido (tampoco es que tenga muchas opciones) y Rolan ya demuestra que es más un extremo o un segundo punta, no un delantero centro. Para el final queda En-Nesyri, cuyos méritos han sido unos cuantos partidos en el filial tras explotar en el juvenil y varios goles en una pretemporada frente a rivales de poca entidad. Es el más claro ejemplo de que no es lo mismo estar que sumar. La plantilla es demasiado amplia y al mismo tiempo demasiado corta.

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