Un precedente al que aferrarse

Juan Rodríguez, tras marcar el gol que supuso el triunfo ante el Atlético en verano de 2005. /Carlos Moret
Juan Rodríguez, tras marcar el gol que supuso el triunfo ante el Atlético en verano de 2005. / Carlos Moret

En 2005 el Málaga protagonizó una espectacular remontada tras haber llegado a la última jornada de la primera vuelta con sólo 15 puntos

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Año nuevo, vida nueva. El Málaga quiere aferrarse al dicho para lograr una permanencia que a día de hoy se antoja complicada dadas la propia trayectoria y la escasez de rivales directos. La raquítica cifra de puntos obtenidos (once) supone un lastre considerable, pero en el vestuario aún mantienen un resquicio para la esperanza debido al precedente vivido en la temporada 2004-2005.

El Málaga tiene por delante un reto mayúsculo: conseguir en 21 jornadas al menos los puntos equivalentes a nueve victorias. En el seno de la plantilla reina la convicción de que el listón de la permanencia estará en torno a 38 puntos si los equipos situados en la zona alta mantienen el ritmo de los diecisiete primeros encuentros. Cuanto más sumen los seis o siete mejores de la tabla –incluso otros aspirantes a competición europea, como la Real Sociedad–, mayor será la esperanza del equipo blanquiazul.

Encrucijada

Las dudas sobre la reacción del Málaga se basan en su propia trayectoria, en esa docena de derrotas que lo tienen en una encrucijada. De momento el equipo no está descolgado y otea la permanencia –se encuentra a sólo cuatro puntos–, pero en el vestuario también son conscientes de que será necesario que uno o dos equipos entren en línea descendente en lo que queda de Liga y se sumen a la pelea. Porque de momento, a tenor de lo sucedido, el grupo de candidatos al descenso a Segunda parece reducido a cinco: Levante, Alavés, Deportivo, Málaga y Las Palmas.

Dos victorias seguidas, ante el Sevilla y el Atlético, devolvieron la confianza a un equipo muy bajo anímicamente

Varios miembros del actual cuerpo técnico vivieron aquella experiencia y han transmitido en el vestuario que es factible repetirla

Conviene recordar que el calendario tampoco ayuda: el Málaga recibirá a los seis mejores de la clasificación (Barcelona, Atlético, Valencia, Real Madrid, Sevilla y Villarreal) y visitará, entre otros, a tres de sus cuatro principales rivales directos (Levante, Deportivo y Las Palmas). El estrecho margen de error obliga a dar la talla en sus encuentros a domicilio, con una gran presión ambiental en contra, sin olvidar además que algunos resultados han sido muy desfavorables cara al ‘goal average’ particular.

No obstante, varios miembros del vestuario recurren a otro argumento: el precedente de la temporada 2004-2005. Si el Málaga vence el lunes 8 de enero al Espanyol no estará muy lejos de la cifra acumulada hace trece temporadas; en concreto, a un solo punto. Entonces, la derrota en El Sardinero frente al Racing (2-1) en la primera cita de 2005 dejó al equipo con sólo 15 puntos, lo que desembocó en la destitución de Gregorio Manzano (del que formaba parte como preparador físico Óscar Ortega, entonces muy cuestionado y después muy ensalzado por su labor en el Atlético con Diego Simeone). Justo antes de las vacaciones navideñas se produjo aquella hecatombe en La Rosaleda frente a la Real Sociedad (1-5) que llevó a un nutrido grupo de aficionados a sitiar el palco para expresar sus quejas al presidente, Serafín Roldán, y al director general, Antonio Mendoza.

Panorama preocupante

El panorama era muy preocupante: cuatro puntos en las últimas diez jornadas y encima el equipo debía recibir consecutivamente al Sevilla y al Atlético de Madrid. Dos resultados muy afortunados con victoria por 1-0, en particular el primero –con un gol de rebote que al final fue concedido a Wanchope–, devolvieron la confianza al Málaga, ya bajo la batuta de Antonio Tapia.

Siempre que se habla de aquella reacción del Málaga, que se tradujo en 36 puntos en 20 encuentros –y un promedio espectacular de 1,8–, se ensalza el papel de Baiano, refuerzo en el mercado invernal. Pero sería justo detenerse en el dato de que en los seis primeros encuentros de la ‘era Tapia’ el equipo sumó 13 puntos y subió a la decimocuarta posición sin la aportación goleadora del brasileño. El resto es sobradamente conocido para aquellos aficionados con buena memoria: el conjunto blanquiazul terminó décimo, con muy escasa repercusión de las otras incorporaciones en enero (Tote y Míchel), y hasta dejó fuera de la Liga de Campeones al Sevilla al imponerse por 0-2 en el Pizjuán en la jornada final.

Aquel precedente es recordado en estas semanas de zozobra por miembros del cuerpo técnico que ya vivieron la primera temporada complicada en la élite del Málaga Club de Fútbol. Siempre queda un resquicio para la esperanza y, visto lo ocurrido en la temporada 2004-2005, se puede pensar que el objetivo de sumar 25 puntos aún es factible.

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