Un proyecto, ¿qué proyecto?

JOAQUÍN MARÍN D.

En estos días inciertos cabe preguntarse por el futuro del Málaga. Cómo será, cuándo se aclarará o simplemente si será. En menos de un año hemos pasado de la alegría por batir la marca de diez temporadas seguidas en Primera División a dudar de todo. De repente, la posición consolidada de un club de mitad de tabla, con experiencia europea y en buena posición para el reparto de los millonarios derechos de televisión se tambalea. De ser una plaza interesante para técnicos y jugadores hemos pasado a ser un lugar a evitar. Cuántos futbolistas han dicho que no en este último mercado invernal, cuántas negativas se ha encontrado la directiva por ser el Málaga el imperio de la improvisación y los errores. Por carecer de una línea marcada, una filosofía, lo que se conoce comúnmente en el fútbol por un proyecto. Un proyecto es lo que hace falta, sí, pero no cualquiera: Nayef Al-Thani dijo a un medio de su país la semana pasada que pase lo que pase, el proyecto seguirá adelante.

Cabe preguntarse qué proyecto, porque si es el que ha llevado al club a estar donde está, el futuro se antoja aterrador. Si es el que ha despojado poco a poco al equipo de buenos jugadores; si es de las ventas baratas e incomprensibles; si es el de la huida de los canteranos, si es el de incorporaciones de cedidos sin mayor compromiso, y si es el de volantazos en la cantera cuando el filial va líder, mal vamos. Hay equipos que descienden de categoría pero se les ve estructura, categoría y confianza para regresar en breve. El Villarreal o el Getafe lo han hecho últimamente. Con ser un drama, un descenso no es el mayor de los problemas. No tener un proyecto fiable sí que lo es.

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