NO PUEDE OCURRIR

Fútbol escrito

JOAQUÍN MARÍN D.

Desde que en los mismos inicios de la actual temporada el Málaga empezó a demostrar que no tenía base para competir, las miradas de la afición -y es de suponer, claro, que de la directiva- se enfocaron en el recién concluido mercado de invierno. Las premisas eran básicas: llegar vivo, es decir, no desahuciado, a la apertura de la ventana de fichajes, por un lado; y acertar con las incorporaciones para hacer una renovación suficiente de la plantilla, por otro. Francamente, en este momento no podemos estar seguros de ninguna de las dos cosas. ¿Ha llegado vivo el Málaga a este corte? Puede parecer que sí, queremos pensar que sí, que seis puntos hasta los puestos de salvación no son un muro imposible de escalar. Claro que esto es más imputable al horrible desempeño de los rivales que a una actuación medianamente digna del Málaga. En cualquier campeonato serio, un equipo que lleva jugadas 21 jornadas de 38 con 13 puntos debería haber sido declarado 'cascarilla'. Pero no. Si lo pensamos bien, bajar a Segunda es dificilísimo. Casi más que meterse en Europa. Hay que hacerlo muy mal, rematadamente horrible, para caer al pozo. Apetece pensar que el único camino que tiene el Málaga es ascendente, y aquí entra la segunda variable: los fichajes. Siete llegadas, ocho bajas. Dan para tener más de medio once nuevo. Es decir, un equipo diferente, distinto, al que por ahora se ha arrastrado por muchos campos, incluido La Rosaleda. Y entrenador nuevo también. El plan está claro: cerraditos atrás, que parece que se está consiguiendo, y salir como balas. Será 'jogo bonito' si se ganan partidos. El primero, el de Las Palmas del lunes. Perder sería firmar la sentencia. No debe ocurrir. No puede ocurrir. El Málaga es de Primera División.

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