Sin juego ni jugadores, el Málaga no sale de pobre

Sin juego ni jugadores, el Málaga no sale de pobre
Ñito Salas

Aunque el equipo mantuvo su puerta a cero, fue incapaz de crear ocasiones ante un Levante compacto que incluso pudo vencer al final

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

La dinámica es la misma. Sólo que Muñiz estaba ayer en el banquillo contrario. Arrastrado por la falta de jugadores, el Málaga tampoco ofrece juego y flaquea al filo del alambre. Yasí, en un partido en el que por fin mantuvo su puerta a cero, tampoco ganó a un Levante ordenado, firme, compacto. Incluso a última hora Roberto evitó el desastre, probablemente un descenso al 95 por ciento. Pero el punto no saca de pobre al equipo y deja a Míchel cuestionado por primera vez.

0 Málaga

Roberto; Rosales, Luis Hernández, Baysse, Diego González; Keko (Ontiveros, m. 69), Recio, Adrián, 'Chory' Castro (Junpi, m. 84); Peñaranda (Borja Bastón, m. 58) y Rolan.

0 Levante

Oier; Shag, Postigo, Chema, Toño; Samuel (El Hacen, m. 46), Bardhi, Campaña, Morales; Jason (Ivi, m. 80) y Enes Unal (Nacho, m. 56).

Arbitro:
De Burgos Bengoetxea (Colegio Vasco). Mostró tarjetas amarilla al jugador del Málaga Luis Hernández (m. 29), y a los futbolistas del Levante Samuel (m. 35), Bardhi (m. 50) y Campaña (m. 90).
Incidencias:
Partido correspondiente a la decimocuarta jornada de Liga de Primera División diputado en el estadio de La Rosaleda ante 20.000 espectadores.

El espectacular recibimiento al equipo no tuvo reflejo en un Málaga que de salida se mostró demasiado frío y tampoco en el aforo (menos de 18.000 espectadores). La noche no acompañaba, pero el insistente apoyo desde el Fondo Sur –precisamente donde atacaba el conjunto blanquiazul– apenas encontró respuesta. Probablemente mucho tuvo que ver el Levante, bien plantado y con un impecable orden táctico a pesar de que en la medular formaba con un organizador (Campaña) y un medio punta (Bardhi) debido a las bajas.

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También es cierto que las transiciones del Málaga fueron demasiado lentas, a veces telegrafiadas, y casi siempre con excesivo juego de espaldas. Los dos puntas brillaron más en ese tipo de acciones que al encarar y conforme avanzó la primera parte hasta Keko se contagió. Además, el equipo se volcó continuamente por la derecha. Cuestión de confianza. En el otro flanco Diego González es un parche –aunque al menos suma más en el balance defensivo que Juan Carlos– y a Chory Castro le taparon las vías por dentro, así que tuvo que comportarse como extremo. Y ahí su punta de velocidad no es la de antaño, por lo que centra desde demasiado lejos.

El Levante tampoco asomó. Muñiz hizo un cambio táctico (situó al malagueño Samu como segundo punta y escoró a Morales), pero a la hora de la verdad las ideas escaseaban y los centrales malaguistas, todo hay que decirlo, estuvieron más firmes. Así caminó el partido hasta el descanso, sin remates de verdad, y con la sensación de que Rolan y Peñaranda habían sido desactivados. Eso sí, el venezolano cada vez se asemeja más a Amrabat: le cuesta lo indecible sacar partido a su arrancada en las zonas centrales, con tantos contrarios.

Cambio cantado

La reanudación comenzó con un cambio cantado en el Levante. Muñiz prescindió de Samu, desacertado y con una amarilla, para retocar el planteamiento. Junto a la entrada del joven El Hacen como medio de contención situó a Bardhi y Campaña como interiores para tratar de sorprender desde la segunda línea. Es decir, la apuesta de Míchel con Adrián y Recio que se fue al garete por la falta de un ‘6’ de garantías.

Dio la sensación de que el Málaga se vendría arriba después de que Diego González rematara a bocajarro (y al muñeco) en el primer córner a favor en la reanudación. Pero el equipo persistió en su lentitud y en sus movimientos cantados, y también sin opción de sorprender a la compacta defensa visitante. Ambos técnicos cambiaron de delantero centro (Míchel apostó por la estatura de Borja Bastón para rentabilizar los servicios desde las bandas y Muñiz recurrió a la movilidad de Nano), pero la dinámica del encuentro apenas varió.

Análisis

El técnico local hizo otro movimiento con el cambio de posición de Rolan y Chory Castro –¡qué poco le ha durado la gasolina a este!– y recurrió a los suplentes esperados: Ontiveros y Juanpi. El marbellí sólo se dejó ver en su primera intervención, pero Borja Bastón, negado, fue incapaz de marcar. Y el venezolano, bajo mínimos, contribuyó encima a regalarle al Levante su mejor oportunidad por su empeño en conducir la pelota en vez de tocarla. Roberto, aburrido bajo los palos, salvó in extremis la derrota (y un descenso casi seguro) al adivinar la intención de Bardhi, que tuvo tiempo hasta de peinarse. Parte del público comenzó a pedir la marcha de Míchel mientras a renglón seguido el Fondo Sur lanzaba cánticos de apoyo. Más división en torno a un Málaga sin juego ni jugadores.

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