El Málaga salva los muebles con uno menos

Ñito Salas

El espectacular esfuerzo del equipo blanquiazul le permitió marcar dos goles e igualar un partido que tenía pedido en inferioridad, con Rolan como gran protagonista

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

El Málaga-Athletic fue una montaña rusa, un vaivén permanente por culpa de los errores propios y del árbitro. Un despropósito permanente que llegó al equilibrio final gracias al espectacular esfuerzo del equipo blanquiazul, que marcó dos goles y empató el encuentro con un hombre menos en los últimos minutos.

Todo comenzó con el sobresalto del penalti y el gol visitante, un mazazo más, pero luego se convirtió en una pesadilla para el Málaga y su afición. Un cúmulo de despropósitos llevó al cuadro de Míchel a poner con 1-3 en contra. El árbitro se equivocó y también Kuzmanovic, que dejó a su equipo con diez y vendido, justo después de encajar el segundo gol.

Una gran primera parte del Málaga abrió la esperanza de triunfo, algo parecido a lo ocurrido en Valencia, pero en esta ocasión con más consistencia y oportunidades. Pero los problemas llegaron después por culpa del colegiado y la expulsión de Kuzmanovic. Y luego llegó parte épica en la que los malaguistas lograron empatar con uno menos, con Rolan como principal referencia y protagonista de ataque.

Míchel utilizó de entrada la fórmula más ofensiva posible, con sus dos delanteros sobre el campo, si bien Rolan colocado en una banda, desde donde partía para buscar peligro por el centro. La apuesta iba encaminada a resolver las urgencias de los resultados, pero no pudo comenzar peor el partido, la mala suerte volvió a cebarse con el equipo de Martiricos: internada de Muniain y penalti de Luis. El público, preparado para animar y reaccionar de una ver, no se lo podía creer. Aduriz marcó, pero no provocó el silencio.

El partido acababa de arrancar y el Málaga demostró que, pese a las cinco derrotas, no estaba inmerso en una dinámica negativa más allá de los resultados. El cuadro blanquiazul siguió a lo suyo y mantuvo la tensión y el dibujo táctico, pero poco a poco fue apretando para volcarse sobre la meta de Kepa. A partir de ahí sólo existió un equipo sobre el campo.

Las opciones visitantes comenzaron a ser casi inexistentes, mientras las locales llegaban una tras otra. Adrián abrió este capítulo y lo siguieron Borja y Mula, en dos ocasiones. La pegada se estaba convirtiendo ya en el problema, porque la profundidad estaba siendo óptima.

Hasta que Rolan pudo consumar su particular trabajo. El uruguayo brilló especialmente casi en todos los minutos en los que ha intervenido, y en esta ocasión estaba muy motivado por tratarse de un partido ante su afición. A diez minutos para el descanso, cuando el 0-1 estaba comenzando a pesar tras las ocasiones malogradas, Rolan recogió el balón por la izquierda, se marchó hacia el centro y disparó con la derecha para superar a Kepa y marcar un golazo, el primero de su cuenta.

La igualada hacia justicia a los méritos de unos y otros, pero el Málaga seguía y seguía en busca del segundo. El sacrificio fue máximo, con un Recio a su mejor nivel y el uruguayo en plena demostración de facultades. Y fue Rolan el que puso el balón preciso para que Adrián pudiera marcar, pero su disparo lo desvió el portero.

Las perspectivas eran positivas tras lo visto en el primer tiempo, pero la todo comenzaría a cambiar de una forma rápida y dolorosa para los locales. El colegiado no pita una falta sobre Kuzmanoniv, deja seguir el juego y Wiliams marca. Pero lo peor llegaría, también con el internacional serbio como protagonista, cuando el medio centro fue expulsado al ver una segunda amarilla por sus protestas. Todo se veía ya negro. Y más cuando poco después, en un rebote al sacar rápido una falta el Málaga, Williams marcó el tercero.

El muro parecía ya infranqueable, pero los malaguistas comenzaron a rehacerse poco a poco y a poner cerco sobre la meta de Kepa. Y llegó el tanto de Baysse, que parecía imposible, y después el de Rolan, el mejor del equipo. Y el uruguayo pudo al final conseguir el cuarto. No pudo ser, pero el equipo de Míchel lo dio todo con uno más para empatar un partido que tenía perdido.

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