Ricca, Santos y Juanpi, únicos que no verían reducida su ficha en Segunda

Ricca intenta el pase a su compatriota Chory Castro en el partido en casa ante el Girona. :/Ñito Salas
Ricca intenta el pase a su compatriota Chory Castro en el partido en casa ante el Girona. : / Ñito Salas

Los dos primeros llegaron en compensación al agente Paco Casal por las facilidades para que viniera Chory Castro, y el medio punta fue renovado para evitar ‘tentaciones’

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Lo que hasta hace poco era un simple flirteo con el descenso se ha convertido ya en una amenaza más que evidente para el Málaga. Sólo los muy optimistas mantienen intacta la ilusión a la vista del rendimiento del equipo y del calendario que se avecina con dos simples argumentos: la ilusión por una aportación valiosa de los futbolistas llegados en el mercado invernal y la casi inamovible desventaja durante las últimas semanas (de seis a siete puntos). SUR ya apuntó el pasado 31 de diciembre algunas claves relacionadas con el club en caso de una hipotética caída a Segunda División. Una de ellas guarda relación con la plantilla y con el hecho de que la entidad tiene cubiertas las espaldas de consumarse el descalabro en lo relativo a los emolumentos de los jugadores, ya que por norma se negoció con ellos que pasaran a percibir la mitad que en la élite. Sin embargo, existen tres excepciones. Y no precisamente en gestiones recientes... Se trata del venezolano Juanpi y de los uruguayos Ricca y Santos.

Excesivamentes elevadas

El problema para el Málaga ante un hipotético descenso se centra en que las fichas serían excesivamente elevadas incluso con la rebaja de los emolumentos que está fijada en los contratos de casi todos los componentes de la plantilla. La caída a Segunda tendría unos efectos económicos terribles porque el incremento de los ingresos por los derechos televisivos ha acarreado que se disparen los sueldos en muchos casos, especialmente en jugadores incorporados recientemente.

Sin embargo, no todos los jugadores verían reducida su ficha. Las tres excepciones corresponden a operaciones de la etapa de Francesc Arnau como director deportivo. Si la primera medida de este fue la ampliación de contrato de Kameni, al que se le encontró acomodo en el fútbol turco en verano, en el capítulo de fichajes el excapitán se estrenó con Chory Castro. Aquella gestión, facilitada por el magnate del fútbol uruguayo (Paco Casal), conllevó que en las dos temporadas siguientes el uruguayo tuviera unos emolumentos elevados –en aquel semestre la cantidad fue baja–, pero también que el Málaga se comprometiera a traer a otros dos jugadores ‘charrúas’, Ricca y Santos.

A estas alturas ya no es un secreto que al presidente del club, Abdullah Al-Thani, no le agradó que el dinero que había entrado tras la marcha de Amrabat al Watford –vía pago de la cláusula de rescisión– se invirtiera íntegramente en estos dos jugadores representados por el mismo agente. Aquella decisión de Arnau fue la primera gota en un vaso que se colmó cuando el jeque, que ya no confiaba en el director deportivo, tomó dos decisiones por su cuenta: nombrar a Marcelo Romero entrenador (en sustitución del dimitido Juande Ramos) y repescar a Demichelis como jugador para la plantilla. Es más, el propietario vetó la llegada de más uruguayos durante aquel mercado invernal cuando en cartera estaba el medio centro Cristóforo.

Amortizaciones

Al final aquella operación se ha disparado considerablemente no sólo por el coste de los tres jugadores uruguayos (junto a las correspondientes amortizaciones de los fichajes), sus emolumentos y la correspondiente comisión del representante, sino que pasaría factura porque Ricca y Santos mantendrían su sueldo íntegro en Segunda División.

La otra excepción a la rebaja salarial pactada con los jugadores de la plantilla malaguista tiene como protagonista a Juanpi. En este caso Arnau fue consciente desde su llegada de que debía dar un golpe de efecto cara a los aficionados y, sobre todo, a los propietarios. Además debía evitar el riesgo de que el medio punta venezolano se dejara llevar por las ‘tentaciones’. Después de varios meses de contactos tuvo que acceder a las pretensiones del agente del futbolista, Juan Mata, porque quedaba apenas año y medio para que el futbolista terminara contrato. Y una innegociable pasaba por no incluir la cláusula de penalización en caso de descenso. De este modo, en febrero del año pasado se pactó una vinculación hasta 2021 y el jeque, que dio el visto bueno, fue el que posó con Juanpi en el acto protocolario...

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