De Santos a Maxi Gómez, dos gestiones antagónicas

Santos festeja un gol con el Sporting, donde juega cedido. /Citoula
Santos festeja un gol con el Sporting, donde juega cedido. / Citoula

Los dos uruguayos, ambos con un coste en torno a cuatro millones, han tenido un rendimiento dispar y ejemplifican el grado de acierto de Málaga y Celta

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Dos delanteros uruguayos desconocidos hace un par de años para el aficionado en general, Santos y Maxi Gómez, ejemplifican perfectamente el desigual grado de acierto en la planificación deportiva del Málaga y el Celta, un club este último que a pesar de lo que parece maneja un tope salarial inferior al de La Rosaleda: 40,9 millones de euros por los 53,5 de la entidad de Martiricos. Son justo el undécimo y el duodécimo de Primera, en una peculiar clasificación que, si bien no implica que los rendimientos ligueros vayan a ser equivalentes, ofrece una orientación de la disponibilidad económica de cada cual.

En los últimos años la política deportiva de un club y otro no tiene nada que ver. El Celta se caracteriza por fichar poco y bien; el Málaga, mucho y mal. El ejemplo de Santos y Maxi Gómez lo dice todo. Ambos costaron una cantidad en torno a los cuatro millones de euros, aunque en el caso del malaguista sin adquirirse todo el porcentaje de la propiedad. Este (24 años) no debutó la pasada campaña hasta la novena jornada, y no como titular. Por contra, el celtiña (21 años) marcó seis goles en las siete primeras jornadas, justo antes de cumplir un partido de sanción en la octava.

Maxi Gómez, tras un gol con el Celta al Betis
Maxi Gómez, tras un gol con el Celta al Betis / Efe

Santos procedía del River Plate uruguayo, y Maxi, del Defensor Sporting. No habían jugado en Europa, pero la adaptación de ambos ha sido muy distinta. Ahora Santos ha sido cedido a un conjunto deSegunda, el Sporting de Gijón, después de cifras decepcionantes la campaña anterior, con 738 minutos (repartidos en catorce partidos, ocho de titular) y tres goles en la Liga. Mientras Maxi Gómez, un ‘nueve’ puro, un jugador de área –a diferencia de Santos, que es más un segundo punta–, va convocado con la selección absoluta de Uruguay y es candidato a jugar el Mundial. En definitiva, un mundo los separa a día de hoy.

Acierto histórico

No es nuevo. El Celta, que no ha reestructurado en exceso su plantilla en los últimos veranos, suele atinar donde pone el ojo. Hace meses contrató a Lobotka por cinco millones de euros, y el centrocampista eslovaco, que se dio a conocer con un sensacional Europeo sub-21, está respondiendo a un gran nivel. La otra única cara nueva que se ha unido al proyecto, el joven Emre Mor (13 millones), ha sido el fichaje más caro en la historiadel club y, aunque estuvo excepcional el miércoles en Eibar en la Copa y es internacional turco, aún no ha respondido a las expectativas y no se ha ganado plaza en el once.

Sin embargo, el Celta volvió a demostrar su acierto hace dos años con Sisto (seis millones) y Hjulsager (1,2), que es una apuesta de futuro y empieza a ganar peso. Hace tres temporadas se fijó en otro jugador poco conocido de su mercado favorito, el danés, Wass (tres millones), y sus prestaciones no pueden estar siendo más rentables, como las del volante chileno Pablo Hernández (1,6 millones).

Son ejemplos de que el Celta falla poco cuando apunta al mercado internacional, justo el flanco más débil de un Málaga que, además de Santos, observa cómo no le lucen apenas sus dos últimas grandes apuestas, los argentinosRolón (tres millones) y Cecchini (cuatro).Apenas juegan y su rendimiento y escasa adaptación hacen que no se les eche de menos.

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