El club mantiene la esperanza, pero ya contempla un escenario en Segunda

Ignasi Miquel se queja al árbitro tras decretar este el final del partido justo al pitar una falta favorable al Málaga. /Salvador Salas
Ignasi Miquel se queja al árbitro tras decretar este el final del partido justo al pitar una falta favorable al Málaga. / Salvador Salas

Aunque se busca no mostrar el más mínimo síntoma de resignación, la crítica situación obliga a mirar de reojo también posibles objetivos ante un hipotético descenso

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Nadie en el Málaga quiere hablar de Segunda División. Ni en el vestuario ni en las oficinas. Sin embargo, la crítica situación del equipo –colista y con sólo tres rivales a tiro tras el despegue del Alavés– obliga a ser previsores. El objetivo es no mostrar ni transmitir el más mínimo síntoma de resignación, pero ya sí es obligado contemplar todos los escenarios posibles y por esa razón en la dirección deportiva comienzan a mirar de reojo posibles objetivos ante un hipotético descenso.

La historia no es nueva, porque ya la pasada temporada se vivió una situación similar. No es un secreto que con antelación, debido a la incertidumbre de la continuidad en Primera, el Málaga tanteó a un jugador que entonces brillaba en Segunda: el delantero Joselu. Los contactos para la posible llegada del destacado goleador del Lugo obedecían a la posibilidad de que el equipo descendiera. Por eso, en cuanto se produjo la remontada tras vencer en Gijón y sorprender al Barcelona en La Rosaleda, fue una opción que se diluyó totalmente. Ahora pertenece al Granada, uno de los muchos conjuntos que pelean por acabar entre los seis primeros para optar al ascenso a la élite.

Ya el año pasado el club analizó la opción de Joselu, entonces goleador en el Lugo, ante un posible descenso

Hace más o menos un año el hoy director deportivo, Mario Armando Husillos, se sentó a negociar su fichaje precisamente con los dirigentes del Granada y su primer mensaje fue claro: era obligatorio tener dos planes, uno en caso de permanencia y otro en caso de descenso. Aquella negociación iba por buen camino hasta que los propietarios de la entidad de Los Cármenes se encomendaron al exjugador internacional inglés Tony Adams para que pasara de asesor a máximo responsable deportivo.

Dificultad máxima

Ahora, paradójicamente, Husillos vive esa misma situación en el Málaga. Es evidente que es el primero que confía ciegamente en la remontada y en la aportación que puedan tener las numerosas incorporaciones en el mercado invernal, pero como director deportivo está obligado a moverse ya en el mercado. La dificultad es máxima porque con más argumentos que el año pasado se requiere tener controlado también el mercado para un posible escenario en Segunda.

La dirección deportiva confía en la remontada, pero está forzada a trabajar con previsión

Cabe recordar, por ejemplo, que el gran éxito del club en la temporada del segundo y último ascenso con la actual denominación fue la capacidad que tuvo Juan Ramón Muñiz –siempre de la mano de Fernando Sanz– de gestionar posibles fichajes para la temporada siguiente mientras al mismo tiempo manejaba una plantilla que luchaba por la permanencia y también muy afectada anímicamente por la presencia de cuatro jugadores en un expediente de regulación de empleo (Romero, OJ Morales, Manu y Chengue Morales). La celeridad con la que se negoció con jugadores como Baha, Carpintero o Peragón fue fundamental para asegurar las incorporaciones de futbolistas que resultaron cruciales en determinadas fases de la Liga. Para ello se solicitaron informes de distinto tipo sobre su vida personal, su compañerismo, su implicación en sus respectivos equipos, su profesionalidad en los entrenamientos...

En la temporada del último ascenso a la élite Muñiz cerró fichajes a estas alturas tras analizar varios informes

Que el Málaga maneje ahora esos dos planes (uno si se mantiene en Primera y otro si baja) no debe de resultar extraño porque es una situación habitual tanto en los equipos que por estas fechas corren más riesgo de descenso como en aquellos de Segunda que desconocen si podrán ascender o si finalmente continuarán otro año en la categoría de ‘plata’. A partir de ahora es muy probable que comiencen a surgir nombres de futbolistas menos conocidos para el aficionado y que evidentemente estarían más relacionados con un proyecto necesario en caso de descenso.

El ejemplo de Ignasi Miquel

En el equipo que comanda Husillos se sigue de forma exhaustiva la Segunda División y hasta el propio director deportivo ve habitualmente todos los partidos que puede, bien por televisión o desplazándose a ciudades como Cádiz, Córdoba, Granada o Almería. Así, por ejemplo, hubo coincidencia en que la opción de Ignasi Miquel, del Lugo, era una opción muy válida para reforzar el centro de la defensa. De ahí que ni se planteara la alternativa de buscar otros mercados. Ahora, a la vista del panorama no muy halagüeño, la dirección deportiva comienza a analizar opciones. Aunque la ilusión de la remontada siga intacta...

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