Palco 17

Un segundo tiempo para perder

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Veinte minutos de verdadero horror del Málaga sirvieron para que los malos presagios de todo lo que está ocurriendo en torno al club aumenten. Caer derrotado en casa en la primera jornada de Liga no es para rasgarse las vestiduras, pero hacerlo de la forma en la que ocurrió, con carencias más que evidentes, y frente a un rival de parecido potencial, duele más.

La Liga llegó a La Rosaleda cargada de incertidumbre para la afición malaguista, temerosa por la 'desaparición' de la columna vertebral del equipo la pasada temporada (Kameni, Camacho, Fornals y Sandro) y con la mosca detrás de la oreja por la falta de refuerzos, el desequilibrio entre lo 'vendido' y lo 'comprado' así como por la 'batalla' tuitera del jeque y su ya abierto enfrentamiento con Arnau. La pretemporada,que no sirve para mucho más que para preparar a un equipo, tampoco había sumado a favor, por lo que el recelo era más que evidente. La afición respondió. Siempre lo hace. Tiene mérito que casi 30.000 personas se dieran cita en Martiricos peste a la infame hora impuesta por Teba y sus niños. El estreno fue ante un Éibar que siempre es engañoso, porque no tiene nombre, se le considera siempre candidato al descenso, pero lleva cuatro años demostrando que no es precisamente un rival fácil. Era como se dice 'un partido trampa', y el Málaga se dejó atrapar entre otras cosas porque no parece que la planificación de la plantilla haya sido, hasta la fecha, la más acertada.

El Málaga fue de más a menos, y en la primera parte incluso tuvo buenos momentos, pero Juanpi no estuvo nada afortunado cara a puerta y no materializó dos clarísimas oportunidades. Los vascos, en cuanto Mendilíbar puso freno al 3-2-4-1, se rehicieron y fueron adueñándose del dominio para hacerlo abrumados en los 20 primeros minutos de la segunda parte, donde Charles (suele ocurrir), el jugador al que Arnau dejó libre, consiguió el gol que a la postre daría la victoria a los visitantes, que no pudo frenar ni la reacción de Míchel, que visto lo de anoche tendrá que hacer un milagro... Fue un segundo tiempo para perder. Lógico.

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