Seis rivales y un equipo a batir: el Málaga femenino

Las jugadoras del Málaga celebran el éxito del domingo./Ñito Salas
Las jugadoras del Málaga celebran el éxito del domingo. / Ñito Salas

Antonio Contreras ve al equipo femenino con el nivel necesario para subir: «Tenemos que preocuparnos de nosotros, no pensar en el resto de equipos»

CARLOS J. MARTÍNEZ MÁLAGA

El Málaga femenino vive días felices. Después de una temporada impecable, se proclamó el domingo campeón del grupo 4 de Segunda División y la plantilla ya tiene los cinco sentidos en la fase de ascenso a la máxima categoría del fútbol español. El arquitecto de este éxito, Antonio Contreras, atendió a este periódico para repasar las sensaciones tras el triunfo liguero y la preparación para la fase de ascenso. «Al final se daba todo por hecho, pero había que certificarlo. Ahora sí somos campeones de Liga, después de diez años y tenemos que tener los pies en el suelo. Toca centrarnos en el siguiente objetivo, no podemos relajarnos», confiesa el entrenador a SUR.

La Segunda División no da lugar a la relajación y el equipo tiene que centrarse en una fase de ascenso en la que siete equipos lucharán por dos plazas en la élite. «No tenemos que pensar en el rival. Si es por nombre, pese al respeto a todos los equipos, el Málaga es un histórico del fútbol femenino», analiza sobre el papel del equipo en la fase de ascenso.

LOS DATOS

El formato de la fase de ascenso
Dos plazas para siete aspirantes
Se sorteará un grupo cuadrangular (con semifinales y final) y una liguilla de tres. De cada uno de ellos saldrá un ascendido.
Los rivales
Tres fijos
Logroño (grupo 2), Tacón (grupo 5) y Sporting Plaza de Argel (grupo 7).
Tres por definir:
Oviedo Moderno/Deportivo (grupo 1), Seagull/Collerense (grupo 3) y Femarguín/Tacuense (grupo 6).

Nivel de juego

«¿Por qué no vamos a ser un rival a batir para los demás equipos?», se pregunta el técnico malaguista, que también añade: «Tenemos que preocuparnos de nosotros y no pensar en el resto de equipos». Sobre el nivel de juego necesario para conseguir el ascenso, el extremeño es contundente al respecto. «No me gustó la primera parte ante el Pozoalbense. En la segunda mitad logramos desarrollar nuestro juego. Si jugamos de esa manera, sólo tendremos que pensar en nosotros», asegura Contreras. Precisamente, sobre el partido que certificó la presencia en la fase de ascenso, admite: «El domingo hubo nervios; el verte casi campeón el día del Extremadura... y por mucho que lo quieras controlar es normal». «Hace diez años que este equipo no celebraba nada y las jugadoras son una piña y a veces te olvidas del partido, pero para eso estoy yo. Es bueno que pasen estas cosas, porque vamos a aprender de los fallos en la primera parte», apunta en una muestra del perfeccionismo que busca y el motivo por el que este equipo es campeón de Liga.

Antonio Contreras se marcó tres objetivos cuando tomó las riendas del Málaga femenino, y de momento ya ha conseguido dos: «Cuando llegué a Málaga me marqué como primera meta tener más que un grupo una familia. Una prueba de ello es que las jugadoras y familiares quedaron para comer después del partido». Tras conseguir crear un vestuario unido, al extremeño le falta culminar su primera temporada con el ascenso. Un objetivo para el que ya tienen toda la maquinaria de trabajo en marcha. «Sabemos que en algunos partidos los equipos han mandado cámaras para grabarnos, pero nosotros también tenemos controlados a nuestros rivales», confiesa.

El Málaga femenino aún tiene que afrontar la última jornada de liga, ante el Híspalis a domicilio, pero sobre todo prepara el sueño del ascenso, en un cuadrangular o en un triangular.

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