El árbitro

Sereno en la tensión

MARTÍN NAVARRETE

Trabajo complicado el que tuvo el colegiado aragonés Jaime Latre, en un partido donde la tensión fue una máxima presente en el transcurso del todo el encuentro. Comenzó con la muestra en las gradas de cartulinas negras en señal de protesta por decisiones de sus compañeros que pudieron perjudicar a los intereses malaguistas. Pese a esto, el aragonés trató de cumplir en su cometido con mucha serenidad, no exento de errores, fruto de lo trabado y competido del juego, pero ninguno con incidencia grave en el devenir del partido.

LO POSITIVO

Lo más destacable del maño fue la serenidad mantenida en un ambiente de mucha presión y que superó con nota alta. Indica un penalti claro por manos de Cabral que fue voluntaria, al disputar el balón con los brazos arriba e interponiéndose de forma clara en la trayectoria del esférico. La otra parcela positiva fue la ayuda que recibió de sus asistentes especialmente el número uno (el de Tribuna), Bueno Mateo, sobre todo en el control de los fueras de juego. Acierto pleno en todos. En el gol anulado a Iago Aspas es clara la posición de fuera de juego de Pablo Hernández.

LO POSITIVO

Las dudas que planteaba en algunas acciones del juego discerniendo en muchas de ellas con criterios muy desiguales. Con el uso de las amonestaciones no estuvo lo afinado que se espera. Amonestó a Maxi Gómez por los movimientos de brazos sobre Juanpi, a Luis Hernández por derribo sobre Jonny, a Chory por otro sobre un contrario, este último muy protestado. Sin embargo, debió de amonestar en el primer periodo al malaguista Adrián y al celtiña Jonny. La prolongación de dos minutos al final no se justifica, cuando se habían producido cuatro cambios y un penalti.

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