SOBRE LA MALA SUERTE

MANUEL CASTILLO

Hay quienes lo fían todo al factor suerte. Y los hay que no creen en ella y piensan que la suerte hay que buscarla o merecerla. Yo creo que la mala suerte está en una nube similar a la de Internet, que ahí está, y que, en un momento determinado, llueve y la desgracia se desparrama sobre los que están debajo. A veces sobre quienes no han hecho nada por merecerla. Mi opinión es que el Málaga no dispone del paraguas bajo el que guarnecerse, y así le está yendo. Ya escribí la semana pasada sobre esa 'mala suerte' de encajar los goles y perder en el minuto uno o el noventa de cada partido. El sábado, ante el Valencia, quedó confirmado que el Málaga no tiene ni siquiera un impermeable con el que cubrirse. Mucho tiempo fue mejor que su adversario y cuando pudo y merecía ponerse con un 2-0 en el marcador, otro mayúsculo error arbitral anulaba ese segundo gol que fue legal a todas luces. Y, truenos y relámpagos, poco después un penalti y el gol de la victoria para el equipo visitante. A cinco minutos del final, para mantener la pauta.

Con todo esto no pretendo justificar la actual situación del Málaga, que ya he criticado aquí exhaustivamente y hasta con dureza. El mal viene de arriba y desde el principio de temporada cuando, en vísperas de iniciarse la Liga, el equipo malaguista fue defenestrado traspasado el armazón del equipo, cuya plantilla fue rellenada con futbolistas en saldo. Ahora parece que se ha reforzado más razonablemente y con un nuevo entrenador al que hacer responsable. El juego del equipo mejora día a día. Y eso debe empujarnos a mantener un halo de esperanza. Difícil, casi imposible la salvación, pero no cabe rendirse. Confiemos en que cualquier día de estos los negros nubarrones dejen paso a un horizonte luminoso y con grandes dosis de fortuna. Según dicen. La ilusión es lo último que se pierde.

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