Solidez tras un error lamentable

A LO PANENKA

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Es predicar en el desierto. Desde aquellos años en que anulaban goles a Juanmi hemos insistido en que el videoarbitraje debe existir para acciones no de interpretación (penaltis, por ejemplo), pero sí para goles anulados o concedidos por fuera de juego u otros tras centros en los que el balón puede haber salido por la línea de fondo. Ayer vimos esto último. LaLiga/Tebas lleva dos años deseando implantar el VAR, pero la Federación del inepto Villar siempre se había negado. El fútbol ya es un espectáculo, no un deporte, y no puede dar margen a un fallo tan clamoroso como el que cometieron el novato González Fuertes y su asistente internacional Martínez Munuera. Claro que también conviene recordar una máxima habitual en los partidillos de entrenamiento: «Uno no se para hasta que el árbitro pita». ¿En qué estaban pensando los experimentados defensas y el meta Andrés para quedarse clavados? «Yo creo y por eso la sigo», confesó Deulofeu... Error de juveniles tras otro lamentable.

La única conclusión positiva del Málaga (y no es una cuestión menor) fue su respuesta tras esa escandalosa pifia. A otros equipos los sepulta el Camp Nou. Es cierto que el Barça jugó al trantrán, pero el equipo blanquiazul no se descompuso, mantuvo cierto orden y hasta una actitud impecable. Le costó, eso sí, estirarse porque tiene demasiadas limitaciones. Puso empeño, pero, como siempre, el déficit de calidad es terrible. Ya lo vimos en Gerona, Valencia o Sevilla.

Debutó Andrés en la portería y es otra muestra de la deficiente planificación. Llegó para ser portero del filial si este ascendía y al final tuvo que quedarse, entre otras razones porque el fichaje de Cenk (ya denunciamos en junio que apestaba a cambalache con su representante) ya se sabía un fiasco. El alicantino, que se entrena como un jabato, se ha ganado con creces la confianza de Míchel. Ayer estuvo a buen nivel.

Hay derrotas que refuerzan, aunque no lo parezca. Aún recordamos el 1-0 en el Bernabéu en 2004 en la sexta derrota seguida. Aquella actuación sirvió para que el Málaga recuperara la autoestima. No podemos lanzar las campanas al vuelo, porque el Málaga tiene lo que tiene y porque el Barça nunca pisó el acelerador, pero el equipo estuvo más sólido. Hay que buscar argumentos para ser optimistas. Aunque ya se sabe que en casa hay que abrirse y exponer más...

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