¿Soluciones para el Málaga? Al-Thani las tiene todas

Las cosas de Cañete

El equipo sólo ha marcado cuatro goles en trece horas y media de juego, y frente al Celta tendrá el domingo otra prueba de fuego

PACO CAÑETE

Antes del partido, el solo hecho de conocer el mercado de apuestas del Barça-Málaga, producía sonrojo. Alguna llegó a una cifra mareante: Hasta 51-1 se pagaba la victoria del Málaga. Aunque se trata de simples pronósticos, suenan a pitorreo. El caso es que los apostantes se lo toman muy en serio. Por otra parte, el conjunto malaguista le había proporcionado al Barcelona los peores ratos en las tres últimas temporadas. De hecho, uno y otro punto de comentario ya son historia, si bien la realidad sigue vistiendo de colista a los blanquiazules.

Le digo a usted, señor guardia… El Málaga causó buena impresión en el Nou Camp. Ya es algo. Lo peor es que le tocó un árbitro recién ascendido, ni bueno ni malo, sino todo lo contrario. En el paseíllo observé que no debía tener un pelo de torpe. Pero, dos minutos después me quedó una duda: ¿usaría gafas?. ¿Llevaba lentillas? ¡Vaya usted a saber! Me quedo con la interrogante de que sin cristales ve menos que ‘Pepe leche’. En la jugada del primer gol creo que los 74.000 espectadores, si estaban mirando, observarían cómo el balón salía por la línea de fondo, un tanto así, y perdonen la forma de señalar. Los malaguistas se quedaron plantados y el remate de Deulofeu subió al luminoso. Allí se enterraron las aspiraciones. A pesar de los pesares, ante un Barcelona espeso, el equipo se aplicó y hasta ensayó el remate en varias ocasiones al portal de Ter Stegen. La verdad sea dicha, con poco acierto. Una cuestión es que el conjunto mejorara pasadas actuaciones, y otra que sus elementos parecieran que de la noche a la mañana tuvieran dinamita en sus botas. No. Se remató lejano y fácil para el portero en ocasiones, y en otras, dos cabezazos de Chory Castro y Luis Hernández desviados.

¿Puede significar esta actuación un punto de arranque? Ojalá. Quién sabe... Repito que el equipo causó una buena sensación, pero no es suficiente. No sumó. En los últimos años ha sacado tajada en el Nou Camp. El sábado, aparte de que el árbitro ‘no quiso ver’, se enfrentó a un conjunto en su peor versión. Lo malo y real es que han pasado nueve partidos y el Málaga está pegado a la cola, con un solo punto. Cuatro goles marcados por dieciocho encajados. Que ha jugado 810 minutos más descuentos, y que durante esas trece horas y media no ha ganado a nadie, incluidos Las Palmas, Girona y Eibar, que están abajo. Copa aparte, hoy en Soria, el domingo, en Martiricos, el Celta. Otra prueba más de fuego. La situación no puede pintar peor.

De cada dos o tres aficionados que saludo, uno me responde con las mismas palabras: «¿Qué va a pasar con el Málaga?». Aunque las preguntas por manidas no me suelen sorprender, la respuesta me sale con titubeos. El Málaga, el equipo de toda una vida, duele. Lo facilón sería seguir en la corriente a lo realizado hasta hoy. También me preguntan por el jeque, como si muchos en nuestra ciudad lo conocieran mínimamente. Una frase sentenciadora dice así: «Por tus hechos te recordarán». A ella me remito. Al-Thani –denuncias a sus colaboradores más directos, y juicios aparte– no se encuentra en nuestra ciudad. No comparece. Ni comprueba ni conoce en directo las prioridades del club. Vía Twitter, eso sí, se suele asomar al balcón de la opinión, con más desaciertos que otra cosa. Él es propietario del paquete de acciones y presidente, en la entidad lleva el nombre de la tierra que la parió, y cuenta con 24.000 abonados que han desembolsado un dinero por adelantado. Algo pueden opinar y solicitar, ¿O no? De esta forma y modo está gobernado el Málaga Club de Fútbol al día de hoy.

¿Soluciones? Al-Thani las tiene todas. Primero, reconocer lo mal hecho. Regresar a Málaga, para estudiar, razonar y capear el temporal lo mejor posible hasta diciembre. Reajustar la plantilla. Planificación e inversión. En este club, como en el resto de Primera División, entra mucho dinero. Otra cuestión es que se disparen los gastos empezando por la familia. Si en la secretaría se desfasan las obligaciones con los propietarios… ¡Apaga y vámonos! Hay que sentarse en una mesa y celebrar una y muchas reuniones para resolver situaciones. Con el mando a distancia, nunca, jamás. Y menos con tanto silencio y hermetismo como ahora.

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