No me sorprende

SERGIO CORTÉS

En dos días el Málaga regresa al trabajo. Mientras poco a poco se desatascan los fichajes (las salidas son harina de otro costal), el club anuncia que ya cuenta con 22.000 abonados. No me sorprende. Es la inercia del ‘efecto Míchel’ y del magnífico final de temporada, nada que ver con las dos anteriores. Pero no es lo único que no me sorprende. Tampoco me sorprenden las dificultades, internas y externas, durante la planificación del equipo. De un lado, por las carencias propias del mercado y porque se gasta únicamente lo que se tiene dado que no hay inversión de los propietarios; por otro, debido a que el jeque y sólo el jeque tiene potestad para firmar desde Catar cualquier documento o autorización. No me sorprende que sea tan difícil colocar a los descartados, igual que no me sorprende la lista de estos damnificados (en algunos casos en particular, a mis crónicas me remito). En Málaga y en el Málaga se vive bien, así que no es fácil perder calidad de vida con el cambio de ciudad y de vestuario. Igualmente, no me sorprende que los dos refuerzos estelares (con todos los respetos para Adrián y Baysse, que van a aportar mucha profesionalidad al grupo) vayan a ser un portero y un delantero. ¿Recuerdan hace un año la petición del entonces entrenador? No me sorprende que se hable de falta de efectivos en ataque y que nadie aluda a En-Nesyri, que en octubre iba a ser la panacea y cuyo rendimiento en juego, actitud y goles ha dejado bastante que desear. Por último, no me sorprende que a la pretemporada acudan tantos canteranos, el equivalente a media plantilla. En algunos casos del filial no es por mérito, sino por contrato. A la hora de la verdad el segundo equipo no ha dado la talla, y los juveniles sí. Por lo tanto, no me sorprende la apuesta de Míchel por los más bisoños. El madrileño entiende mucho de talento, pero siempre debe estar acompañado de rendimiento.

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