Suma de problemas con los descartes

Santos, en un entrenamiento en Holanda, en una estadía en la que no jugó partidos.
Santos, en un entrenamiento en Holanda, en una estadía en la que no jugó partidos. / Santiesteban

Factores de muy diversa índole frenan la salida de Cifu, Koné, Mikel, Chory Castro, Santos y Tighadouini, un lastre en la planificación

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Los descartes siguen en casa, pero el tiempo ya apremia. «En este mercado nos está costando más buscar salida a los descartados. La idea de alguno de ellos, no quiero dar nombres, es que van a tener una oportunidad en el club. Y realmente no la van a tener. Tienen que pensar también ellos en buscar una salida, deben mirar su futuro como jugador», admitió el director deportivo del Málaga, Francesc Arnau, sin tapujos el pasado jueves, coincidiendo con la presentación de Cecchini.

Problemas de muy diversa índole están frenando la ‘operación salida’ en el Málaga, más allá del motivo esgrimido por Arnau, el de que los jugadores apuran los plazos ante la llama de la ilusión por quedarse. Y ya queda un mes para el cierre del mercado. En el caso de Santos, sus agentes tratan de buscarle acomodo en Primera División, pero no resulta fácil. Sus ‘novias’ son de Segunda. Al interés del Almería se le ha sumado el Nástic de Tarragona.

Su ficha de extracomunitario limita al Málaga en el mercado, porque Peñaranda tampoco ha salido –la tercera la ocupa Rosales–. El venezolano está lesionado, y el uruguayo, una de las inversiones más altas del verano anterior, fue el único que no ha jugado en los amistosos durante la estadía en Holanda.

A su vez Mikel depende de segundos. El venezolano espera que el club mueva ficha con el fichaje de un central. En ese caso, lo tiene casi hecho con el Cádiz. Además, Tighadouini maneja dos o tres ofertas de Holanda, donde tiene mejor cartel tras su paso por el Volendam, Cambuur, NAC Breda y Vitesse.

Oportunidad

En el caso de Cifu, Míchel le dio la oportunidad de viajar con el equipo a Holanda y poder seguir opositando para convencer al técnico en los entrenos y los amistosos, pero a la postre parece más convencido con la proyección del canterano Álex Robles en la banda derecha. Puede que sea ahora cuando el granadino empiece a analizar opciones de clubes futuribles para la próxima campaña.

Los dos últimos casos son también peliagudos: los de Koné, que ni siquiera ha viajado a la última concentración, y el de Chory Castro, con una veteranía y una ficha que complica mucho su salida a otro equipo.

Por último, también existe la intención de que salga cedido el central canterano Luis. Míchel lo ha dejado claro en su entrevista concedida a este periódico y ofrecida en la edición del lunes: «Tiene que jugar habitualmente, y entiendo que la Tercera División(donde juega el Atlético Malagueño) es poco exigente para él. Es mi opinión como entrenador, pero debo conocer la del club».

Míchel: «Con Peñaranda hubo la mala suerte de la lesión y hay que buscar soluciones»

Sergio Cortés

El técnico malaguista, Míchel, fue rotundo cuando se le abordó en Garderen acerca de la situación del atacante Peñaranda, que llegó en enero a la entidad de Martiricos y con el que no se cuenta, pero que tiene difícil acomodo en el mercado por su condición de extracomunitario, su rendimiento discreto en sus dos últimos equipos –el Udinese y el Málaga– y su fractura en un dedo de un pie (sufrida al final de su concurso en el Mundial sub-20 con Venezuela, en el que fue subcampeón), que le puede tener de baja al menos hasta octubre. «Cuando llegamos aquí lo que nos encontramos fue a un jugador que quería. Hablamos con él, el chico quería, y se llevó el premio, merecido, de jugar. Desafortunadamente cuando entró en esa dinámica se lesionó. Nos pidieron que fuera al Mundial (sub-20). Nosotros ya habíamos tomado una decisión sobre él, compartida con él y sus agentes y sus propietarios. Hubo la mala suerte de la lesión y hay que buscar soluciones con eso. Eso a mí no me compete».

En la misma línea, Míchel apeló a que no puede haber un número ilimitado de jugadores a sus órdenes, lo que condiciona la operativa de los entrenamientos y puede generar un ambiente enrarecido por el alto número de descartes en la competición.«Al final aquí hay veinticinco licencias y tendrán que buscar soluciones. Yo no las puedo buscar. Hago sugerencias, no ficho a nadie. Doy mi opinión y luego que hagan lo que crean conveniente. Cuando la propiedad, el director deportivo me hablan de algunos jugadores yo les doy mi opinión. Algunos al cien por cien estoy de acuerdo y en otros no tanto», añadió el técnico no sin cierto desagrado.

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