El técnico, en el punto de mira

Míchel, muy decepcionado durante el partido. /Ñito Salas
Míchel, muy decepcionado durante el partido. / Ñito Salas

Gritos no generalizados de «¡Míchel, vete ya!» de la afición al final del encuentro

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

El Málaga continúa su calvario liguero y en el entorno se siguen sucediendo nuevos acontecimientos. Por primera vez en la temporada se oyeron gritos en contra del entrenador. Más que generalizados, esporádicos, y solamente al término del partido. El «¡Míchel, vete ya!» sonó más como el intento desesperado de la afición de apuntar a un culpable e intentar que cambien las cosas desde algún ámbito.Semanas antes las quejas se dirigieron al presidente, Al-Thani, que sigue sin comparecer por La Rosaleda este curso, y ahora se apunta al trabajo del técnico, aunque no ha habido ni una sola declaración desde el club que lleve a pensar que su puesto peligre.

Pese a ser el primer duelo en el que el Málaga deja la puerta a cero, su encefalograma plano desesperó al público, que señala al entrenador

Con ocho puntos en catorce jornadas, después de sólo dos triunfos en la Liga y de caer en la Copa del Rey ante un rival de Segunda, ahora es Míchel el que ha perdido crédito, justo cuando el Málaga ahora sí tiene un once más definido y parecía haberse producido una recuperación en la línea de resultados.

Pero el empate de ayer supone un grave contratiempo. Ya no sólo porque el Málaga no gana, sino porque frena su racha de victorias en casa (tras las logradas ante el Celta y el Deportivo) y porque deja vivo a un rival directo, el Levante.En lugar de acercarse a cinco puntos, lo sigue viendo a ocho, una distancia que parece un abismo, aunque no se haya alcanzado el ecuador de la temporada liguera.

Un revulsivo

Las protestas de la afición malaguista, que no se sabe bien si serán atendidas por la propiedad, se dirigen hacia el punto más débil de la cuerda, como si fuera el único revulsivo posible a la situación. Antes que muchos cambios en la plantilla, probar con el efecto revulsivo que puede tener la llegada de otro preparador. El Málaga es un equipo muy previsible en ataque, pero tampoco se ha mostrado en lo que va de temporada como un conjunto trabajado en defensa, ni siquiera a balón parado. De hecho, pese a que llevó anoche toda la iniciativa del juego ante el Levante, la mejor ocasión fue la de Nano Mesa casi al final, al pillar volcado al rival y en un tres contra uno.

Al menos el Málaga se puede congratular de una circunstancia tras el partido de anoche, el de haber dejado su puerta a cero por primera vez esta temporada después de dieciséis partidos oficiales. «Es una obsesión dejar la portería a cero», manifestó Míchel en la previa del choque, y ayer insistió al respecto al ser preguntado. «Eso es una buena noticia, pero no es una satisfacción plena», dijo, y recordó que el ‘cero’ llegó tras una milagrosa parada de Roberto.

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