Un punto de lo más agridulce

Ignasi Miquel consuela a Mulla, que falló una ocasión clara. /Agencia Lof
Ignasi Miquel consuela a Mulla, que falló una ocasión clara. / Agencia Lof

Pese al arreón final del Eibar, el Málaga malogró muchos contragolpes para ganar

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Pocas veces un empate en Eibar y una respuesta convincente, comprometida, resultaron más estériles. El Málaga llegaba tan acuciado que apenas le valía otra cosa que ganar. El equipo disfrutó de ventaja en el marcador durante una hora en Ipurua y por eso dejarse dos puntos en la batalla deja una sensación agridulce, que sólo mitiga el arreón final del cuadro local, porque llegó a estar muy cerca de culminar la remontada, y el hecho de que la distancia respecto a la zona de permanencia se haya reducido esta jornada en un punto: Jose se estrenó en el Málaga a siete de la salvación, y ya lo tiene a seis. Algo es algo.

La defensa adelantada del rival y sus imprecisiones en la salida del balón ofrecieron siete claras ocasiones de gol disfrutando de espacios

Frente al espíritu batallador del equipo, al buen balance defensivo en casi todo el choque y al desgaste en la presión, queda un lunar importante, el de no haber aprovechado los numerosos espacios concedidos a la espalda de la defensa habituales en los equipos de Mendilibar. En-Nesyri, en cuatro ocasiones; Adrián, en la más clara de todas, y Keko y Mula malograron las oportunidades para haberse creado una ventaja superior a un gol.

Durante tres cuartas partes del partido las ocasiones más claras fueron del Málaga. En particular de En-Nesyri, con la curiosa estadística de haber marcado dos goles en Primera División y ambos ante el mismo rival. En el anterior, el primero de su carrera, definió de rosca con la zurda; anoche, con la izquierda y por el palo ‘corto’, en un remate muy parecido a de su tanto al Hamburgo en un amistoso reciente, aunque entonces batiese al meta por debajo de las piernas.

En una nueva oportunidad posterior casi calcada el marroquí debió de pensar que no podía repetir la misma definición y buscó con muy poca puntería el otro poste. No fueron sus únicas opciones de lucimiento. En la segunda mitad controló mal un balón y lo dejó a merced de Dmitrovic, y en otra acción, no estuvo convencido del chut y dilapidó su llegada ventajosa con un taconazo impreciso a Adrián.

Pero fue el madrileño el que desperdició la llegada más clara, en una pérdida increíble de Ramis en la salida de balón y en un tiro muy centrado con una penetración por el centro y muchas opciones válidas para definir. Tampoco Mula, en el añadido, y desde posición escorada, ni Keko, en una diagonal con remate lejano, estuvieron atinados.

Paradójicamente, el Málaga del estreno de José González saltó al campo con el mismo once que el del adiós de Míchel. Con dos matices: Recio fue medio centro y Adrián, punta, papeles que se intercambiaron en la última derrota, ante el Getafe (1-0). Pero la imagen no tuvo nada que ver. El equipo compitió muy dignamente, en largas fases del choque anuló a su rival, y por momentos se hizo merecedor de otro resultado.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos