Un verano surrealista

PEDRO LUIS ALONSO

Ya sea por los efectos del calor o por la presencia de personas no indicadas en los puestos de responsabilidad, asistimos a un verano extraño. Los acontecimientos se suceden de un modo surrealista. Uno no termina de entender casi nada. ¿Por qué Al-Thani ha empezado a gestionar por su cuenta algunos fichajes para el Málaga? ¿Será que nos tiene engañados a todos y ve fútbol internacional durante el tiempo que no emplea atendiendo las redes sociales? Y si es así o actúa a despecho, ¿por qué no retira la confianza a los encargados oficialmente de fichar? ¿Por qué el Málaga dedica sus mayores cantidades en inversiones de riesgo? ¿Por qué hasta ahora apenas se ha reinvertido en refuerzos una quinta parte de los 31 millones ingresados con Sandro, Pablo y Camacho? ¿Por qué no se actuó con diligencia en su debido momento para atar mejor al castellonés, vendido a sus 21 años con un montante que parece irrisorio en un mercado cada vez más inflacionado? ¿Qué ha sucedido entre el sábado 5 y el 12 para que Míchel dejara de reclamar más diligencia en los fichajes y rebajara su malestar?

No crean que me sorprende menos lo que aprecio en el mercado nacional o internacional. ¿Puede con sus propios recursos el París Saint-Germain pagar 222 millones por un jugador, más del doble que el anterior traspaso más caro de la historia? ¿Será capaz de invertir más de 600 millones (incluyendo las fichas) por Neymar y Mbappe? ¿El 'fair-play financiero de la UEFA sólo se aplica ante 'conejillos de indias' del 'viejo continente'? ¿Qué ha demostrado en su carrera Coutinho para valer más de 100 millones? ¿Y Dembele? ¿Por qué la Premier, que viene asumiendo un coste claramente hinchado en sus fichajes desde los inicios de esta década, sigue sin ser la mejor liga del mundo? ¿Por qué el Real Madrid y el Barcelona, que han logrado este verano suficiente liquidez para ello no se han hecho aún con Mbappe, el talento emergente más destacado en los últimos años en el fútbol internacional?

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