Un vestuario que no cree en Jose y que ya sueña con un milagro

Secreto de sumario

La desconfianza en los métodos, las decisiones, el estilo y las declaraciones del técnico es palpable. Los jugadores creen que para pelear por la permanencia se requiere ganar tres partidos seguidos

Varios jugadores, tras el partido en Leganés. /Agencia Lof
Varios jugadores, tras el partido en Leganés. / Agencia Lof
Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Si son muy pocos los aficionados que piensan en un milagro del Málaga, en el vestuario no se quedan atrás. Saben perfectamente que la permanencia es una quimera y ya ni siquiera lo ocultan. La desesperación, la impotencia y los reproches durante la segunda parte en Leganés desembocaron posteriormente en un funeral. En el vestuario, en el autobús y en el avión. «Sólo nos queda un milagro y pasa por ganar tres partidos consecutivos», apuntan.

Esa es la diferencia. Antes se pensaba en encadenar dos victorias para reengancharse; ahora ya son tres y hasta se utiliza la palabra ‘milagro’. Es obvio que el discurso de la plantilla casi nada tiene que ver con el que emplea el actual entrenador, entre otras razones porque la plantilla no cree en Jose. En sus métodos, en su estilo, en sus decisiones y en sus exposiciones ante la prensa. El único aspecto en el que coinciden jugadores y técnico es en el empleo del dichoso término ‘milagro’. «Yo jugué en el Cádiz de los milagros», recordó el gaditano tras el fiasco en Leganés.

Del buen ambiente que había internamente en la etapa de Míchel queda muy poco

En privado la plantilla admite errores y falta de calidad, pero aluden a «una desastrosa planificación en verano»

«Necesito hablar con los jugadores, y muy seriamente», advirtió Jose en la sala de prensa de Butarque. En ese aspecto el gaditano está muy por debajo de Míchel. Si el madrileño mantenía una relación fluida con los futbolistas –tanta que por eso no se marchó en agosto pese a los vergonzosos acontecimientos vividos durante la planificación veraniega–, no es el caso del actual entrenador. Al principio la plantilla se aferró al estilo de fútbol directo porque no le quedaba otra (por ver si así se cambiaba la dinámica), pero muy pronto comenzaron las dudas y la desconfianza en sus decisiones y en los métodos. Y así hasta hoy. Del buen ambiente que había internamente (incluso con su equipo de trabajo) queda muy poco. El ninguneo siempre trae consecuencias... También Jose ha mostrado desconfianza con gente que estaba para sumar y eso al final también le ha pasado factura.

Demasiados factores

En el vestuario piensan que se ha juntado todo. No escurren el bulto en cuanto a la falta de calidad de determinadas piezas y a los errores propios, pero argumentan que se han juntado demasiadas circunstancias desfavorables. Desde los errores arbitrales en momentos puntuales a circunstancias que podían haber desnivelado algunos partidos a favor, no en contra. Eso sí, por encima de todo los futbolistas más importantes aluden a «una desastrosa planificación en verano», a la tardanza en las gestiones (Roberto esperó pacientemente un mes y porque Míchel le hizo un ‘marcaje individual’ en Ibiza para que no aceptara otra propuesta), a la incapacidad para mantener a Pablo, a la falta de respuesta para compensar las salidas de jugadores clave, a determinados fichajes ‘extraños’... Incluso al hecho de que en Holanda casi ni pudieran ejercitarse con normalidad debido a la presencia de tantos jugadores, incluidos varios descartados. «Si analizamos los partidos de pretemporada, por ejemplo, siempre perdíamos cuando llegaban los relevos...», recalcan.

El caso es que el descontento del vestuario con Jose –más allá de que el nivel de la plantilla esté muy por debajo de lo mínimamente exigible, algo que se asume con creces– ha ido en aumento con el paso de las semanas. Pocos entienden que dejara de lado a varios jugadores y que haya terminando repescándolos. A Kuzmanovic lo dejó por detrás de Rolón ante Sevilla y lo recuperó dos días más tarde (ambos, por las lesiones de Recio y Adrián), pero a Juanpi y Borja Bastón les ha regalado elogios en algunas ruedas de prensa cuando los propios futbolistas saben que no gozan de su confianza. Pocos se explican también que Lestienne y En-Nesyri, que fabricaron el gol en Bilbao, fueran suplentes ante el Sevilla. Ymenos aún que utilizara de salida a Success, porque, más allá de que confíe ciegamente en él –reclamó hasta la saciedad su fichaje pese al sobrepeso de casi diez kilos–, no está todavía para competir. Por no hablar de que apostara en Leganés por Iturra, Lacen y Chory Castro cuando los tres van camino de los 34 años y el chileno y el uruguayo afrontaban su tercer partido en una semana.

A ello se suman determinadas excusas, argumentos y justificaciones del entrenador en sus comparecencias. Por eso la plantilla ya no cree en él y sólo sueña con un milagro en forma de tres victorias consecutivas.

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