El vestuario del Málaga da por seguro el descenso y sólo piensa en « acabar dignamente»

Ignasi Miquel abandona desolado el césped de Riazor. /Agencia Lof
Ignasi Miquel abandona desolado el césped de Riazor. / Agencia Lof

La apuesta de Jose nuevamente por los veteranos Iturra, Lacen y Chory volvió a pasar factura, y el uruguayo sufre una lesión muscular

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Nadie en el vestuario del Málaga piensa ya en la permanencia. La derrota en La Coruña fue el mazazo definitivo que deja al equipo a la espera únicamente de que el descenso a Segunda División sea matemático. De este modo, el único objetivo a estas alturas es «acabar dignamente» y habrá que ver la mentalidad de los futbolistas y hasta qué punto todos se implican hasta el final para dar la cara ante los aficionados.

Todavía con siete jornadas por delante, el Málaga ya se siente definitivamente de Segunda. En el seno del club ya se había tirado la toalla –de ahí los contactos con entrenadores para el proyecto de Segunda–, pero el triunfo ante el Villarreal generó cierta esperanza en un milagro. Todo pasaba por Riazor, pero el equipo volvió a ofrecer una desesperante falta de calidad en ataque, concesiones defensivas impropias de la élite y decisiones sorprendentes (mejor dicho, falta de decisiones) del entrenador.

La apuesta de Jose nuevamente por los veteranos Iturra, Lacen y Chory Castro (camino de los 33 años) volvió a pasar factura, sin olvidar que el cuarto centrocampista era Success, el futbolista recomendado hasta la saciedad por el entrenador gaditano cuyo estado físico dista mucho del lógico para un profesional. En cuanto el partido se abrió un poco, como sucedió en Leganés, el técnico no reaccionó y facilitó que futbolistas como Lucas Pérez y Adrián recuperaran el ánimo gracias a las idas y vueltas.

En algunas fases de la segunda parte los defensas no cesaron de mostrar su desencanto porque estaban demasiado expuestos y también su temor porque tres de ellos ya tenían amarilla (Luis Hernández, Ignasi Miquel y Torres) y tuvieron que jugar con el freno de mano echado. Jose asumió un enorme riesgo en una cita crucial. De momento a uno de los fijos en la medular, Chory Castro, ya le ha pasado factura el desgaste: sufre una lesión muscular. Está por ver si vuelve a vestir la camiseta blanquiazul.

Noticia relacionada

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos