Andrés Perales: Una vida en La Rosaleda

Ben Barek, Andrés Perales, Martín Aguilar, Benítez y Basti, ayer en la inauguración. /FRAN ACEVEDO
Ben Barek, Andrés Perales, Martín Aguilar, Benítez y Basti, ayer en la inauguración. / FRAN ACEVEDO

Tras más de cinco décadas al servicio del club y haber sido chófer y conserje del recinto, la entidad le rinde un merecido homenaje

CARLOS J. MARTÍNEZ MÁLAGA

El Málaga ha rendido homenaje a Andrés Perales, el que fuera chófer y encargado de vigilar La Rosaleda durante varias décadas. Le ha dado su nombre a la puerta 18 del estadio de Martiricos, situada en la avenida de La Palmilla. Precisamente, el lugar por el que acceden a La Rosaleda los autobuses del Málaga y sus rivales. Al acto acudieron los consejeros consultivos (Antonio Benítez, Francisco Martín Aguilar y Abdallah Ben Barek), además del abogado, Joaquín Jofre, y Basti, en representación de la Fundación del Málaga y que fue además el encargado de presentar el acto.

«Recuerdo haber comido en su casa muchas veces. Siempre trató muy bien a todos los canteranos», comentó Basti sobre su relación con Andrés Perales. Este lo ha sido todo dentro de La Rosaleda, desde masajista del Atlético Malagueño hasta vigilante del estadio por las noches con sus perros y una bicicleta para ir desde la grada de Gol a la de Fondo. «No me esperaba este reconocimiento», dijo el homenajeado, que añadió: «Son muchos años en el club, porque entré con 29 años y he pasado aquí mi vida».

Además, añoró la cercanía que existía antes con los jugadores. «En otros tiempos había más contacto y hemos vivido muchos momentos especiales en los viajes. Cuando ganábamos, lo celebrábamos saliendo por ahí. Éramos como una familia», explicó Andrés Perales.

Miles de anécdotas

Andrés Perales nació hace 82 años en Marmolejo (Jaén) y llegó a La Rosaleda en 1966. Su larga estancia al servicio del conjunto de Martiricos le ha dado para vivir infinidad de momentos que se quedan grabados en su memoria. «Puedo contar miles de anécdotas, buenas y malas, aunque siempre prefiero quedarme con las positivas», comentó el homenajeado.

«En la carretera nos tirábamos muchas horas de viaje. Hemos tenido de todo. Nos han roto los cristales, aunque menos mal que nunca tuvimos un accidente», recordó sobre sus 25 años al volante del autobús malaguista. Los consejeros consultivos del Málaga también quisieron recordar momentos vividos junto al 'nuevo dueño' de la puerta 18 del estadio de Martiricos. «Siempre estaba al servicio de todos y nunca jamás tuvo un mal gesto o palabra hacia nadie», confesó Antonio Benítez. «Recuerdo un viaje a La Coruña. Antes era una odisea con las carreteras, y cada jugador iba hablando con él. Es un homenaje muy merecido», aseguró Ben Barek.

Andrés Perales es todo un ilustre en la familia malaguista. Lo conocen todas las generaciones de jugadores y trabajadores que han transitado por La Rosaleda. Desde que cruzó sus puertas hasta la actualidad más de uno ha compartido mesa y mantel en su casa y son incontables sus recuerdos. Como curiosidad, Johan Cruyff le felicitó en persona por el impecable aspecto del terreno de juego, que se encontraba a su cargo. Perales se jubiló en el año 2010, pero sigue haciendo vida en su hogar, La Rosaleda, donde ha criado a su numerosa familia (siete hijos) junto a su inolvidable esposa, Antonia, ya fallecida.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos