Adrián, el clon de Antonio Hidalgo

Adrián, en la celebración de su gol el viernes, el tercero ante el Zaragoza. /SALVADOR SALAS
Adrián, en la celebración de su gol el viernes, el tercero ante el Zaragoza. / SALVADOR SALAS

El madrileño ya está cerca de los registros goleadores del héroe del último ascenso

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Su definición e incluso su celebración en el 3-1 al Zaragoza recordaron mucho a aquellas habituales en 2008, en el último ascenso. Entonces Antonio Hidalgo se hizo un merecido hueco en la historia por su decisiva contribución al regreso a la élite (también un año antes en la continuidad en Segunda para evitar así la más que probable desaparición del Málaga). De nuevo el '8' vuelve a ser el máximo goleador y en cierto modo obedece a que Adrián parece un clon del catalán.

De características y carácter parecidos, a ambos les une su eficacia en la llegada, el dorsal 8 y su capacidad para jugar donde necesita el equipo

Ni Hidalgo entonces ni Adrián ahora han acaparado titulares, portadas o protagonismo. Quizá se deba a que, además de contar con características parecidas, también su carácter es similar. Profesionales al máximo en el día a día, amantes de su familia y queridos y respetados en el vestuario, la constancia los ha llevado a esquivar las dudas de la grada. Porque ahora ya no se recuerda, pero el futbolista catalán también estuvo cuestionado tras una discreta primera campaña como malaguista. También le sucedió al madrileño, aunque siempre quede la incógnita sobre hasta qué punto influyó su parentesco con el entrenador (su padre, Míchel).

Adaptación e implicación

A Adrián le sucedió como a Hidalgo: en su estreno en el Málaga vivieron un descenso, peor digerido si cabe al tratarse del punto final a un ciclo exitoso en la élite. Pero ambos supieron adaptarse a las circunstancias y se implicaron al máximo. El futbolista catalán asumió un rol decisivo en la campaña 2006-2007, tras una planificación nefasta y demasiados contratiempos debido al proceso concursal, y ya entonces Juan Ramón Muñiz supo explotar sus virtudes de llegador. En una plantilla muy limitada y escasa de gol (Salva se fue a mitad del ejercicio al Levante porque su ficha era inasumible), el técnico asturiano lo utilizó en el centro del campo y posteriormente más cerca del área contraria.

La campaña del ascenso Hidalgo marcó ocho tantos en la segunda vuelta, y Adrián lleva siete

Si Hidalgo firmó una decena de goles en la Liga 2006-2007, en el siguiente ejercicio llegó a los 14. Probablemente si no se hubiera producido una concatenación de dificultades arriba (se lesionó Salva, Baha jugó la segunda vuelta con un percance grave en el empeine y Peragón e Iván Rosado fueron a menos) no habría tenido un papel tan protagonista desde el punto de vista ofensivo. Otra cuestión es que Muñiz también deseaba buscarle hueco en el equipo a Apoño y lo convirtió en la pareja de Carpintero en el eje del equipo.

Las coincidencias entre Adrián e Hidalgo son más que evidentes. Si acaso, el madrileño no va a tener tan fácil ser el 'pichichi' del equipo, aunque sí ostente ese honor en estos momentos y también esté a un paso de igualar el registro goleador del catalán en una vuelta. Si este firmó ocho en la segunda fase de la temporada del ascenso, el capitán malaguista ya acumula siete. Sin duda, una de las causas es su indiscutible titularidad con los cuatro entrenadores que ha tenido en su etapa como malaguista: Míchel, José González, Muñiz y ahora Víctor.

Ejemplo de regularidad

Adrián no sólo ha alcanzado la decena de goles, sino que además ha intervenido en otros cuatro (frente al Córdoba, Deportivo y Mallorca en la primera vuelta, y el viernes en el 2-1 ante el Zaragoza). A estas alturas, a los 31 años cumplidos ayer, el madrileño ha demostrado en Málaga que es un futbolista fiable, llegador y de regularidad. De hecho, ya acumula 243 partidos en Primera y 96 en Segunda. Cuando Antonio Hidalgo celebró con el Málaga el ascenso a Primera tenía 28 años y contaba con 45 en Primera y 219 en Segunda. Al final de su carrera acabó con 57 y 412, respectivamente. Si el actual '8' blanquiazul se mantiene en su promedio habitual, es probable que alcance esa cifra de 469 encuentros como profesional... aunque la mayoría de ellos en la élite. Ya sólo falta la última coincidencia entre ambos: que la temporada acabe con el deseado ascenso a Primera.