La afición lleva en volandas al Málaga

Los cientos de seguidores malaguistas que acudieron el lunes al estadio de los Juegos Mediterráneos para animar al equipo blanquiazu./Agencia LOF
Los cientos de seguidores malaguistas que acudieron el lunes al estadio de los Juegos Mediterráneos para animar al equipo blanquiazu. / Agencia LOF

Respalda en masa al equipo en su triunfo en Almería un lunes por la noche y olvida un año nefasto

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

El fútbol cierra etapas con rapidez y abre otras. Los resultados entierran muy pronto la euforia o la mayor de las crisis. Lo está viviendo en sus carnes el Málaga, que vuelve a verse llevado en volandas por la afición después de unos tiempos muy críticos, de claro divorcio, y que condujeron al equipo blanquiazul a Segunda División. No hay mejor ejemplo que el vivido este lunes.

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Cerca de un millar de seguidores poblaron una de las esquinas del estadio de los Juegos Mediterráneos un día laborable por la noche cuando el partido se podía ver cómodamente en televisión en abierto. Se comprometieron a un viaje de algo más de dos horas y a dormir poco para acudir a sus respectivos trabajos, pero valió la pena después del gol de Harper y del éxtasis en los minutos posteriores al final del choque. «¡Esta es la afición del equipo campeón!», gritó a coro el grupo de seguidores congregado, que no se quiso despegar del asiento hasta que los protagonistas de la victoria salieran del vestuario a saludarlos.

Se prevé ya una asistencia importante de público cara al partido del sábado ante el Tenerife, en el que el equipo puede enlazar cuatro victorias

Fue el broche final a un reencuentro que se ha logrado precipitar en un tiempo récord. Entre medias ha bastado el fútbol para aliviar una herida. Un equipo que sabe a lo que juega, que muestra orden y solidaridad en el campo. Ningún seguidor exige a estas alturas que su Málaga juegue bien, agote posesiones largas y gane los encuentros con suma claridad. La mayoría están vacunados acerca de la dureza de la categoría en que compite, Segunda.

No hace mucho, en mayo, el escenario no podía ser más violento. En las dos últimas jornadas, con el estadio semivacío, la Grada de Animación la tomó casi a nivel individual con muchos de los componentes de la plantilla y estalló después de una temporada muy dura. Cara al último encuentro de Liga, la derrota ante el Getafe (0-1, 19 de mayo), se organizó incluso una manifestación que partió desde la Plaza de la Constitución y que, aunque no fue muy respaldada, emprendió cánticos contra el jeque Al-Thani y los jugadores. «¡Queremos cambiar la plantilla entera del primer equipo por la del filial!», fue uno de los eslóganes.

Pero la afición malaguista, como otras muchas veces durante la historia del club, ha sabido hacer tabla rasa al término de la temporada. Ha sido paciente con la aletargada planificación deportiva, que puso la directa en los días finales del mercado. No hay mejor botón de muestra que los algo más de 18.000 abonados que tiene actualmente el equipo en la campaña de su regreso a Segunda una década después. No es la cifra más alta de la categoría, pero no se ha dado una caída fuerte tras el peor curso de la historia.

Los jugadores saludaron a los aficionados tras el partido.
Los jugadores saludaron a los aficionados tras el partido. / Agencia LOF

Aunque sólo se hayan disputado tres jornadas, la ilusión se ha vuelto a reactivar, con otros tantos triunfos muy apurados pero justos y en los que la sensación dominante es que la calidad ha servido para marcar diferencias en momentos puntuales y también la puesta en escena de una idea de juego definida, práctica pero efectiva.

Nuevas iniciativas

A día de hoy ya son múltiples las iniciativas de la afición para volcarse con el equipo. Tras llevarlo en volandas en Almería, ya hay una barbacoa y barrilada para malaguistas organizada por la Grada de Animación, en un local del Centro, cara al choque del sábado ante el Tenerife (18.00 horas, en La Rosaleda). Para este partido se espera ya una gran asistencia de público cara a tratar de sumar la cuarta victoria seguida. Incluso, si la temporada tuviera final feliz –lógicamente aún queda más del 90 por ciento de la misma– se ratificaría la teoría de que siempre es bueno un paso atrás para reimpulsarse y que el descenso podría haber servido para curar heridas y retomar ilusiones.

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