Otra vez en Albacete a las puertas de la promoción... 28 años después

Imagen del Albacete-Málaga en 1991, con Makanaky pugnando por la pelota; al fondo, el banquillo encabezado por Ben Barek. /SUR
Imagen del Albacete-Málaga en 1991, con Makanaky pugnando por la pelota; al fondo, el banquillo encabezado por Ben Barek. / SUR

Ben Barek vivirá un 'déjà vu' en el palco: aquella tarde era el técnico del Málaga, que empató a dos con goles de Quino

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Albacete-Málaga en el Carlos Belmonte, en la recta final de la Liga y con la promoción de ascenso en el horizonte. Para los aficionados más veteranos con buena memoria seguro que la historia les sonará. Efectivamente, hace 28 años (el 12 de mayo de 1981) se vivió un partido similar, con los dos equipos en la zona alta y en la lucha por acabar entre los cuatro mejores. Finalmente el manchego acabó campeón y subió directamente mientras que el malaguista fue cuarto y se vio abocado por segundo año consecutivo a una promoción que tampoco esa vez se resolvió a su favor, con un dramático desenlace en Cádiz.

«Recuerdo vagamente aquel partido, pero sí que llegamos allí en una racha muy buena tras haber ganado varios partidos importantes». Sin duda, la cita de mañana va a suponer un 'déjà vu' para el consejero consultivo Abdallah ben Barek, porque precisamente él era el entrenador del equipo malaguista. Esta vez le tocará sufrir en el palco, aunque se da la curiosa circunstancia de que volverá a hacer el trayecto hasta Albacete en el autobús del equipo. «Los jugadores me lo han pedido...», apunta.

Un punto de diferencia

Si el partido de mañana va a suponer la contienda entre los equipos clasificados en tercera y cuarta posición, además con un margen de diferencia de sólo tres puntos, en la temporada 1990-91 la situación era similar. El Murcia estaba ligeramente destacado a cinco jornadas del final con 44 puntos, seguido del Albacete, con 40, y del Deportivo y el Málaga, con 39. Entonces el triunfo se premiaba con dos puntos, no con tres.

Como sucede ahora, el equipo llegó cargado de moral, y el punto logrado sirvió para reforzarlo cara a la recta final de la Liga

El partido fue extraordinario, a la altura del ambiente en el Carlos Belmonte. El Málaga llegaba pleno de moral después de tres victorias consecutivas (1-0 al Avilés, 0-1 en Figueras y 4-2 al Sabadell), pero el Albacete de Benito Floro era un rival muy complicado. En la primera vuelta el equipo blanquiazul llegó a ponerse con 3-0 por delante aunque pasó apuros al final (3-2) en lo que fue el primer triunfo con Ben Barek después de sustituir a Waldo Ramos.

Un cambio decisivo

En Albacete el Málaga empezó con bríos y dos ocasiones claras para Toledano –especialmente la primera, en el minuto 2, en gran acción del que sería auténtico protagonista del partido, Quino–. Ben Barek se decantó por un once integrado por Fernando; Chano, Chirri, Álvarez, Añón; Villa, Jaime, Makanaky, Rivas; Quino y Toledano. El cuadro local pareció sentenciar el encuentro en la primera parte con sendos tantos del delantero Antonio (en los minutos 30 y 37), pero fue a raíz de un cambio introducido en el descanso por el hoy consejero malaguista (Merino relevó al malogrado Rivas) cuando el panorama cambió. Desde entonces, el equipo se rehizo y comenzó a manejar el juego. Quino redujo la desventaja en el minuto 69 al rematar de cabeza un centro de Villa al segundo palo y después, en el 89, le pegó «con el alma» (como recalcó tras el partido) a la media vuelta desde casi la mitad de campo visitante y firmó un golazo que no pudo evitar el mítico cancerbero costarricense Conejo. «Fue uno de los goles más espectaculares de mi carrera», confesaba ayer a SUR.

Después de aquel empate in extremis en un partido muy exigente, el Málaga obtuvo dos empates y dos victorias para acceder a la promoción como cuarto clasificado. Ese es el objetivo 28 años después, aunque obviamente con un desenlace muy distinto.