En Alcorcón, ¡Malagueñazo!

Por lo apreciado en Santo Domingo el viernes, varios jugadores daban la sensación de que no estaban en la plantilla malaguista antes

En Alcorcón, ¡Malagueñazo!
PACO CAÑETE
PACO CAÑETE

Semana Santa. Coincidencia. El corazón del siempre amigo Manolo Alcántara dejó de latir por malagueñas. Al Cristo de la Buena Muerte le dedicó una oración en el mejor pregón jamás pronunciado en cuaresma. Su silencio en esta semana de pasión puede que suene a casualidad. Es posible. De la sincronía, no. Estoy seguro que existió entre la vida y la conciencia personal. Como terrenal, su carácter creó escuela de bondad, sencillez y afabilidad. Su bonhomía aquí quedó. Arriba…

Después de ver al Málaga en Alcorcón, no puedo evitar el verbo comparar. Siempre se ha dicho que las equiparaciones son odiosas, de mal gusto. Incluso llegué a comentar que dan asco. Por otra parte señalar que son necesarias, porque después de cotejar saltan soluciones positivas. Sea como fuere, y estamos hablando de fútbol, el Málaga que hemos visto por los alrededores de Madrid no tiene nada que ver con el que últimamente veníamos padeciendo. Conste que hoy hablamos de un solo partido, pero en el que se ha ofrecido al mejor equipo de la temporada. El relevo del entrenador y un par de cambios en la alineación fueron suficientes para un cambio de imagen total. De principio ha sido el equipo de los habituales cinco minutos de cada tiempo. En esta vez, en versión completa. Los futbolistas, cada uno en su medida, han corrido más, muchísimo más en conjunto y por zonas. La defensa ha tenido sus ayudas. El fútbol de hoy es total, pero con el debido respeto a las demarcaciones de cada uno. Ejemplo que saltó: Ontiveros. A la vista está. Su estado de ánimo le ha permitido desarrollar todo el fútbol que lleva dentro, que es mucho. Se midió de su línea de volantes hacia delante. No se desgastó ni se extralimitó en funciones defensivas. Estaba en su salsa y transmitió fútbol. Repito lo que tantas veces he dicho: va para figura. Ha nacido para este deporte.

Con el debido respeto para Muñiz, trabajador y honrado donde los haya, su estilo no encajaba en determinados jugadores, que no tienen tantos defectos como parecía. Han bastado cambios de situación y de ambición en el campo para que en 93 minutos fuésemos testigos de numerosas situaciones de buen juego y de estrategia para ganar. Insisto en que hablamos de un solo encuentro. El próximo adversario, el Mallorca, dará más de sí. A Blanco también se le vio a sus anchas. Luchó como siempre, pero en esta ocasión tuvo muchos espacios para desarrollar su juego. Como Renato, aunque en este pesa el lastre de que no sabe driblar.

Sorpresa la de Lombán, al que creía 'acabado' para el fútbol. Ordenó atrás y sacó el balón con seguridad aparte de que evidenció también que lleva tiempo sin jugar. Cifu no tuvo que correr tantas veces la banda. Para eso había extremos por delante. Y enmedio, otra sorpresa: Keidi. De él he dicho siempre que es un profesional íntegro, que lucha, que se entrega al máximo, si bien técnicamente… El sábado corrió, jugó y rindió a alto nivel. Adrián se le apreció asimismo con más fluidez con dos funciones diferentes. Ricca, Pau Torres y N'Diaye (este con algunos detalles infantiles), estuvieron a tono con el 1-4. Munir, en el último segundo, realizó el paradón de la noche en acción invalidada. Rematador y portero fueron a por todas.

No faltaron seguidores en Santo Domingo. La afición blanquiazul es tan constante como agradecida. El grupo de unos cincuenta malaguistas, a pesar de la marcha floja del equipo, estuvieron allí y disfrutaron 'in situ' con el 'malagueñazo' de su equipo. Enhorabuena a esos aficionados, como al conjunto, que por cierto vistió de luto y bien que cambió el dolor de las derrotas por un nuevo amanecer e ilusión de fútbol. El célebre Alcorcón del Real Madrid, no había encajado cuatro goles en su campo desde que está en Segunda. Pues ya sabe lo que es. El Málaga, que difícilmente hace un gol por partido, fue el que dejó los cuatro. Ahora a continuar la racha. ¡Ah! Enhorabuena a Víctor Sánchez, no sólo por el estreno, sino porque antes del partido dijo: «Hay que buscar las cosas y no esperar que pasen». Y sucedieron.