¿Alguien pensó que se podía ganar?

¿Alguien pensó que se podía ganar?
Ñito Salas
Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Dos equipos compitieron en La Rosaleda. Uno, desilusionado, decepcionado, triste, nervioso y ridiculizado; otro ilusionado, feliz, emocionado y soñando. Uno tiene un presidente de que sólo viaja por Twitter y que no aparece por Málaga ni aunque le den un recado, porque para cobrar no le hace falta, que están las transferencias bancarias; el otro tiene un máximo mandatario recién llegado que viaja con el equipo con la camiseta de sus colores. Uno tiene 17 jugadores y no puede ni siquiera inscribir a los que están en el paro; el otro está sobrado de fichajes millonarios de última hora.

Uno ha hecho el ridículo más espantoso en la historia reciente de la pelota española; el otro está más feliz y orgulloso que nunca... ¿Quién ganó? Pues el Almería, claro está. Y eso que el Málaga lo intentó hasta la extenuación, pero no se puede pensar que con todo lo que ha pasado en torno al club en estos últimos días, el equipo no se iba a sentir afectado. Demasiado que sólo se perdió por 0-1, porque no olvidemos que minutos antes del encuentro, cientos de aficionados en torno a La Rosaleda, clamaban contra Al-Thani a quien le pedían que se fuera por donde llegó. Ni con agua caliente cobrando lo que cobra, que es lo único que le queda ahora mismo. Y encima tiene a los niños ocupados. Ninguno estuvo en el palco. Ni estarán.

Abajo, Víctor y sus profesionales, pocos, rompiéndose la cara en un imposible, perjudicados además por una Liga Profesional y una Federación que mantienen la competición en Segunda en pleno calendario de competiciones internacionales de selecciones, lo que no ocurre ni en Francia, ni en Inglaterra, ni en Italia, ni en Alemania... Cómo el Málaga tiene tantos mimbres (sic), no se pudo disponer de Juanpi, Mikel y Munir... Éramos pocos y parió la abuela, dice el refrán. Pues eso, y mientras el equipo malagueño se partía la cara, los tuiteros-palmeros del jeque, que como él no aparecen por Martiricos ni para dar un recado, 'sacaban pecho' insultando a los medios de comunicación y periodistas locales. De verdad, ¿alguien pensó que se podía ganar?