Al-Thani tiene otra vez la palabra

El jeque Al-Thani, en el palco de La Rosaleda. /SUR
El jeque Al-Thani, en el palco de La Rosaleda. / SUR

El jeque deberá acelerar las negociaciones que están ahora en marcha para que el club no se vea muy perjudicado

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORA

Clubes, jugadores y sus propios empleados de La Rosaleda están pendientes de que se decida el jeque Abdullah Al-Thani en distintos asuntos. El presidente y dueño del Málaga tiene todo el derecho a negarse a hacer cualquier operación, a pedir mejores condiciones en salidas o ventas, a tomarse su tiempo para pensar o simplemente a llevar su estrategia de negociación, pero todos coinciden en que planificación del club está frenada precisamente por la pasividad del propietario. Como la pasada campaña, tiene otra vez la palabra para desatascar una situación que vuelve a ser delicada y que requiere de la máxima celeridad, dentro de sus posibilidades y de la entidad.

La viabilidad del club y, sobre todo, sus opciones deportivas penden ahora de una rápida y acertada planificación. El jeque sabe que debe vender jugadores (se ha convertido en una exigencia, salvo que encuentre alguna manera de conseguir ingresos o él mismo vuelva a invertir) y que es imprescindible, además, reducir los gastos a la mitad. Se cumple ya medio mes de la nueva temporada, con los consiguientes pagos al mismo precio que el ejercicio anterior, a la espera de que lleguen los cambios. Es urgente que la gestión sea dinámica y que aparezcan soluciones a los problemas más básicos, lo que permitirá acelerar otras operaciones también muy necesarias.

La palabra la tiene Al-Thani, que aglutina todo el poder y que ahora no delega en sus empleados casi ninguna decisión. Tendrá que solucionar los asuntos pendientes y resolver los frentes abiertos, ya que el tiempo apremia de una forma seria y hasta peligrosa cuando los futbolistas están de vuelta y el comienzo del campeonato se encuentra a poco más de un mes... Es imprescindible que el jeque tome conciencia de la importancia de los tiempos y, sobre todo, las soluciones en un momento delicado del equipo y del club. El Málaga no puede hacer fichajes hasta que se acumulen muchas más salidas y aparezca algún ingreso extraordinario. La época de bonanza pasó y ahora, con menos dinero, es más importante la buena y rápida gestión, con el objetivo de que los perjuicios no sean importantes. A ver..