SIN AMILANARSE

MARTÍN NAVARRETE

Sostuvo la decisión de expulsar al local Quique, al ver cómo disputó el esférico de forma inapropiada y violenta con Luis Hernández. Posiblemente no tuviera esa intención y se polemizará con esta decisión. Seguramente unos defenderán que una amonestación era suficiente, pero el colegiado Díaz de Mera acertó al considerarla violenta y grave. De hecho, el pie impacta en la cabeza del central malaguista cuando este saltaba a disputar el balón. Mostró hechuras de colegiado de nivel, llamado a la élite. Su juventud y buenas condiciones se lo permitirán.

Interpretó con mucho acierto las disputas del esférico y dejó jugar con mucha frecuencia y casi siempre aplicando buenas ventajas. No exento de algunos errores sin mucha influencia en el desarrollo del juego. La ayuda de Diego Santaúrsula, su asistente uno, así como Guadalupe Porras, la dos, fue la adecuada en el control de los fueras de juego y las acciones que se produjeron en la respectivas zonas de cada uno de ellos. Con el uso de las amonestaciones, una al Deportivo y cinco al Málaga también estuvo acertado, salvo en una jugada. Tras aplicar la ventaja debió mostrársela a David Simón, por un derribo a Dani Pacheco.

Sin ser jugada una imputable en el debe del colegiado, por la dificultad de su visión, sí habría sido materia justificada para la intervención del VAR, que no hay en Segunda. En el minuto 65 se produjo una melé de jugadores, y un claro agarrón de Luis Hernández sobre Carlos Fernández, que hubiese sido penalti claro. Además, en el 0-1 el disparo de N'Diaye toca en Pablo Marí, pero parece que lo puede tocar Blanco. Entonces sí sería fuera de juego.

 

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