Analistas de lujo para el Málaga-Oviedo

Dely Valdés encara al guardameta del Oviedo Esteban en un duelo liguero en La Rosaleda / Rafa, con su hija, entonces recién nacida / Catanha se despide de la grada de La Rosaleda, llena./SUR
Dely Valdés encara al guardameta del Oviedo Esteban en un duelo liguero en La Rosaleda / Rafa, con su hija, entonces recién nacida / Catanha se despide de la grada de La Rosaleda, llena. / SUR

Dely Valdés, Catanha y Rafa González rememoran sus vivencias ante este duelo, que no se da desde hace 19 años. El panameño jugó tres temporadas en cada club; el meta, asturiano, también vino del cuadro carbayón, y el brasileño se lució ante ese equipo

Borja Gutiérrez
BORJA GUTIÉRREZ

El Oviedo echará sus amarres de nuevo en La Rosaleda 19 años después. Un partido en el que blanquiazules y carbayones se juegan sus opciones de luchar por la fase de ascenso a Primera. Mucho ha cambiado desde los últimos Málaga-Oviedo, un enfrentamiento que hunde sus raíces en los años 50, en la etapa del Club Deportivo Málaga. En la época moderna sólo hay dos precedentes, en el cambio de siglo. En noviembre de 1999, con Peiró en el banquillo, el Málaga recibió al Oviedo de Luis Aragonés en La Rosaleda. Eran tiempos donde a Catanha se le caían los goles. Esa temporada acabó con 24 tantos en su cuenta, y ese día el Oviedo recibió tres de la 'gaviota' brasileña. «Estaba en una gran racha, con mucho compañerismo y ese día salió perfecto. Fue uno de las mejores jornadas», recuerda con mucha alegría el exdelantero malaguista, uno de los máximos goleadores de la historia del club.

«El detalle es ver a La Rosaleda botando y gritando mi nombre. Eso me motivaba mucho, cuando cantaban: '¡Catanha, Bota de Oro!'», cuenta. Ese día el Málaga ganó por 4-0 disfrutando de un gran fútbol. Movilla marcó para sumar junto a los tres del brasileño, que recuerda cómo tiraba del equipo con sus goles, algo que echa en falta en el actual equipo. «En ciertos partidos los defendía yo. Hoy en día llevamos ya un tiempo que no tenemos un delantero que decida los partidos en momentos clave, que sea capaz de sacar adelante los encuentros. Blanco no es un goleador, es un trabajador. Tiene mucho mérito su trabajo, pero no es el realizador necesario».

Catanha celebra uno de los goles que le marcó al Oviedo.
Catanha celebra uno de los goles que le marcó al Oviedo. / SUR

De esa goleada de 1999, que no se ha vuelto a ver, no tiene tan buenos recuerdos Dely Valdés. El que luego sería recambio de Catanha en el Málaga estaba en ese Oviedo. «Seguro que Catanha tiene mejores recuerdos que yo», confiesa entre risas Dely. El panameño jugó tres temporadas en el Oviedo y otras tres en el Málaga. «Tanto en un sitio como en otro fui de menos a más y culminé cada etapa muy bien, pero al final no renové más y no pasé de tres temporadas», cuenta desde Panamá. Allí regresó el pasado mes de febrero para hacerse cargo de la selección de su país: «De momento va bien. No hemos jugado aún partidos oficiales, pero estamos empezando una nueva etapa. Ya trabajé aquí y fue muy positivo. Sin duda el objetivo mínimo es repetir la gesta de una clasificación para un Mundial, como se consiguió el verano pasado en Rusia», explica.

Dely Valdés (derecha) se encara con Fernando Sanz en uno de sus enfrentamientos ante el Málaga antes de fichar por el equipo blanquiazul.
Dely Valdés (derecha) se encara con Fernando Sanz en uno de sus enfrentamientos ante el Málaga antes de fichar por el equipo blanquiazul. / SUR

Etapa en el filial

Una nueva ilusión para el ex del Málaga que ya mira con perspectiva sus días agridulces como entrenador del Atlético Malagueño, filial del Málaga, al que dirigió al comienzo de esta y al final de la pasada campaña. Logró el ascenso a Segunda B después de aceptar la propuesta de Antonio Tapia, que destituyó a Ruano. Más tarde Dely cesó tras un arranque muy pobre de resultados esta campaña, víctima también de una planificación deficiente de la entidad. Ahora el equipo ya ha confirmado su vuelta a Tercera: «Es una pena. Después de haber logrado el ascenso tras muchos años no se pudo planificar de la mejor manera para que el equipo lograra la permanencia. Al final los que se han beneficiado más son los jugadores. Son tan jóvenes que han disfrutado de mucha experiencia. No repetiría lo que ocurrió en verano, el no reforzar al equipo con jugadores más experimentados».

Dely sigue la actualidad malaguista, le es muy complicado decantarse por un favorito para ganar el siguiente encuentro y muestra su cariño hacia ambos clubes. En su seguimiento desde la lejanía vivió la destitución de Muñiz: «Creo que fue un poco apresurado. No se estaban consiguiendo los mejores resultados, pero ya había una buena relación entre jugadores y cuerpo técnico, y eso a la larga hace mucho y ayuda para superar los baches. Me gustaría que hubiese continuado». Una opinión contraria tiene Catanha: «Creo que llegó un poco tarde el cambio. Tenían que hacer ese cambio porque la gente ya estaba aburrida, y lo digo de corazón. Los aficionados de La Rosaleda se iban cuando faltaba veinte minutos. Para mí, pase lo que pase, el cambio está bien».

El hispanobrasileño conoce bien a Víctor Sanchez del Amo y hace la broma: se le ofrece para jugar si hace falta meter goles: «Somos compañeros en el equipo de los veteranos de la selección española y se merece estar en el Málaga. Trabaja bien, pero si necesita ayuda para los goles, que me llame; aquí estoy», remata entre risas.

Frases sobre el Málaga

Dely Valdés
«Creo que fue un poco apresurada la destitución de Muñiz; me hubiera gustado que continuara»
Catanha
«Hoy en día llevamos ya un tiempo que no tenemos un delantero que decida en momentos clave»
Rafa
«He visto más fuerte al Málaga y, si fuera por méritos, ellos se merecen más estar arriba»

En el camino de Málaga a Oviedo, y viceversa, hay muchos hilos de los que tirar, multitud de nombres que han compartido el mismo escudo. A Dely Valdés se le suman, en la época actual del Málaga, Erice, Adrián, Jony (ahora cedido en el Alavés) y jugadores de la actual plantilla, como el delantero Koné y el central Lombán, que estuvo en las categorías inferiores y es declarado aficionado ovetense. Igual que Cazorla, que también vistió las dos camisetas en varias etapas de su vida. Y otro nombre es el de Rafa. Los que vivieron el resurgir malaguista desde Segunda B a Primera tendrán un gran recuerdo de él por ser el portero titular de ese gran grupo que logró dos ascensos consecutivos para devolver a Málaga a la élite. Ostenta también una de las mejores marcas con la puerta a cero del club: 873 minutos. Fue al tiempo que otro avilesino como él era el entrenador, Ismael Díaz, que también fue después preparador del Oviedo. Rafa llegó al Málaga después de una mala experiencia en un partido como titular en el Oviedo ante el Barcelona, donde encajó un doblete de Luis Enrique y otro de Stoichkov.

Era el Barcelona de Bobby Robson y Mourinho. «En ese partido pagué los platos rotos y fue un golpe duro. Empecé a barruntar la posibilidad de irme, porque me parecía una situación injusta. Entonces decidí hacer una apuesta fuerte para bajar de Primera a Segunda B para jugar en el Málaga. Una situación parecida a la de Larrainzar, Movilla y Sandro. Y al final fue un acierto sensacional. En su día, al irme de Oviedo dije que volvería con el Málaga en Primera y así fue», relata.

Tras retirarse como jugador en el Coventry City de Inglaterra se enroló en las filas del Aston Villa como preparador de porteros de su cantera y el primer equipo. Tras esa aventura regresó a Málaga para acudir a la llamada de Ruano. Pasó por el cadete, el juvenil y el filial hasta recibir la llamada del New York Red Bulls de la MLS norteamericana. A ese club sigue ligado, aunque ahora ejerce desde España como ojeador. No olvida su paso por Málaga: «Fueron mis mejores años como futbolista. Tengo muy buenos recuerdos. Es difícil que se dieran esos ascensos, pocos equipos lo han hecho. Tiene mucho mérito. Aquella época nos juntamos jugadores que llegamos en Segunda B y esa base se mantuvo hasta Primera. Otro de los secretos es el ambiente de aquel vestuario, que se reflejaba en el campo. Fue una época inolvidable. Para echar memoria de eso sólo tengo que mirar a mi hija mayor para acordarme porque ella nació allí en Málaga».

Rafa González durante un entrenamiento en su etapa en el Málaga.
Rafa González durante un entrenamiento en su etapa en el Málaga. / Carlos Moret

Tuvo que dar algunos rodeos, pero al final respondió con más argumentos que Dely Valdés a la pregunta de quién prefiere que gane el próximo duelo en La Rosaleda: «Pienso que al final, en una liga tan larga y con tantos equipos, está el que lo merece. En este caso creo que he visto más fuerte al Málaga y si fuera por méritos creo que ellos merecen más para estar arriba. Decantarme no podría, porque siempre hay más sentimientos en un lugar que otro, pero por respeto a las aficiones me reservo la preferencia».

Esa diplomacia, saber estar y su carácter afable son precisamente otros motivos por los que se le recuerda entre el malaguismo: «Al final, una vez que pasa la vida de futbolista, queda la buena relación. Estamos en contacto por los grupos de mensajería. Uno de los grandes éxitos de esa época fue el vestuario. Todos dábamos lo mejor de sí mismos y sacamos lo mejor de cada uno. Teníamos un gran entrenador, Peiró, pero, que se me entienda, era un grupo que jugaba prácticamente solo», rememora Rafa.