Anduva: el recuerdo de un fiasco

Álvaro Rey celebra un gol del Mirandés esta temporada. /Dani Sánchez
Álvaro Rey celebra un gol del Mirandés esta temporada. / Dani Sánchez

El Málaga perdió en su última visita a Miranda del Ebro, en la Copa y militando en una categoría superior al rival

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

El Málaga regresa el sábado al escenario de uno de sus últimos fiascos deportivos. En Anduva, en su cita maldita por antonomasia, en la Copa del Rey, se escenificó otra de las noches tristes en el torneo. En la ida de los dieciseisavos de final de la edición de la campaña 2015-16, un 3 de diciembre, el equipo comenzó a complicarse la eliminatoria con una derrota por 2-1. El 0-1 en La Rosaleda en la vuelta, un par de semanas después, confirmó el peor de los temores: el cuadro de Martiricos volvía a ser el único equipo de Primera que se veía ese año sorprendido por uno de Segunda a doble partido y en esa ronda.

Aquel Mirandés tenía un sello especial, el de Carlos Terrazas, que pese a las limitaciones deportivas de la plantilla que entrenaba, empleaba un ofensivo 3-4-3, en el que no cabía hablar de 'carrileros' junto a los tres defensas, sino de un trío en la zaga, un 'rombo' en el centro del campo y un ataque con tridente. Pese a que el Málaga jugó allí con rotaciones, con el grueso de los menos habituales en la Liga, no por ello dejó de ser una sorpresa el resultado en aquel equipo sólido dirigido por Javi Gracia.

El técnico pamplonés dejó tres jugadores defendiendo fuera del área en las acciones a balón parado en contra, para evitar melés en la zona de remate, pero el recurso no le sirvió para esquivar la derrota, merced a los goles de Lago Júnior (ahora en Primera con el Mallorca y que marcó en la vuelta) y Álex García.

Un superviviente

En el coqueto estadio de Anduva, con un aforo para 5.759 espectadores, se dieron cita 2.6389 en una fría noche ya casi invernal, y aunque sólo hayan transcurrido algo menos de cuatro años desde entonces, sólo hay un superviviente en las alineaciones del partido, en concreto en las filas del cuadro local, el lateral izquierdo Kijera, que entró de suplente.

La remodelación de los equipos ha sido total. El Mirandés bajó a Segunda B en la campaña siguiente, y tras dos años de paréntesis en la división de bronce, ha vuelto a Segunda. El Málaga sufrió otro descenso, aunque dos años después, en la 2017-18, de ahí que sus grupos de trabajo actuales ya apenas nada tengan que ver.

Lo que no ha cambiado es la condición de estadio difícil de Anduva, clásico recinto de reducidas dimensiones del Norte de España. Aunque el Mirandés presenta una derrota (1-2 del Cádiz) y una victoria (2-1 al Oviedo) allí a estas alturas del campeonato, se perfila como un equipo que se hará respetar de local y que tratará de cimentar sus opciones de permanencia junto a su parroquia.

El último precedente: copa del Rey (3 de diciembre de 2015)

Mirandés
Raúl; Gaffoor, Álex Ortiz, Corral; Carlos Moreno, Lázaro; Provencio; Ion Vélez, Carnicer(Kijera, minuto 46), Álex García (Lago Junior, minuto 57), y Abdón Prats (Sangalli, minuto 57)
Málaga
Ochoa; Torres (1), Albentosa, Filipenko, Boka; Tissone; Espinho, Horta (Cop, minuto 83), Juanpi (Pablo, minuto 72); Santa Cruz y Tighadouini -(Ontiveros, minuto 72)
Goles
1-0, minuto 35: Álex García. 1-1, minuto 52: Santa Cruz. 2-1, minuto 69: Lago Junior
Árbitros
Sánchez Martínez (Comité Murciano). Amonestó a Tighadouini, Carnicer y Lázaro
Campo
Anduva. Asistieron 2.639 espectadores. Ida de los dieciseisavos de final del torneo

El Mirandés, con el tercer tope salarial más bajo de la categoría –una circunstancia habitual para un recién ascendido–, vuelve a tirar de los préstamos del Athletic (Íñigo Vicente) y la Real Sociedad (Guridi y Merkelanz), además de recurrir a un perfil de jugadores que se saben fajar bien en las coordenadas de juego directo clásicas en el equipo: buenos dominadores del juego aéreo, generosos en el despliegue, especialistas de los centros –faceta que dominaba bien su entrenador, Andoni Iraola– y con buena concentración en el campo para ganar las segundas jugadas.

Además de los citados, el club burgalés, ubicado en una zona de profunda vinculación con el País Vasco –de hecho Vitoria está más cerca que la capital burgalesa–, se reforzó este verano con otros trece jugadores: el meta Joao Costa (Oporto); los laterales Alexander González (Elche), Irazabal (Vitoria) y Franquesa (Villarreal B); el central Cristian González (Sevilla Atlético); los medios centro Gbegnon (Beziers), Andrés (Recreativo Granada), Antonio Sánchez (Mallorca B), Malsa (Fortuna Sittard) y Álvaro Peña (Albacete); y los puntas Marcos de Sousa (Valladolid), Matheus (Watford sub-23) y Mario Barco (Cádiz).