¿A qué aspira el Málaga la próxima temporada?

Tighadouini y Lacen, hace un año./SUR
Tighadouini y Lacen, hace un año. / SUR

Ni salen los que sobran ni llegan fichajes. La masa social, ya con casi un 50 % de los abonados de la campaña anterior, arrolla a la directiva

Paco Cañete
PACO CAÑETE

No quiero ni pensar si la masa social del Málaga Club de Fútbol actuara al mismo ritmo que los responsables deportivos. Al día de hoy, 9 de julio, los seguidores, los que llevan el club en lo más hondo de sus sentimientos, han colocado el techo de los abonos casi a un 50 % de los 20.000 inscritos en la campaña anterior. No hay que pedirles nada. En realidad cuentan con sus decisiones. Desde que seguían y empujaban a un equipo de Primera ha transcurrido más de un año. La Liga en Segunda ha sido mala. No ha alcanzado ninguno de los tres puestos de ascenso. En los 42 encuentros de competición y en la eliminatoria disputada hubo numerosos baches. Y hasta socavones. El pretendido ascenso se dejó escapar en La Rosaleda, ante su modélico público. El año pasado, con tiempo por delante, la contratación del entrenador fue un freno. Después hubo que recuperar la plantilla con prisas.

Este año no ha habido problemas con el técnico. Se le hizo una propuesta, lo pensó y dijo sí al contrato y a las disponibilidades para el nuevo proyecto. Víctor, mejor que nadie, debe estar al tanto de las deficiencias actuales. Antes de entrar, dejen salir. Si no se marcha nadie de los cerca de 30 jugadores con contrato vigente, ya dirán… De momento han salido del club Torres, que se retira del fútbol y que ha escrito una emotiva carta de despedida. Las renovaciones de este jugador no se comprenden. No era ni titular. Otro que ha dicho adiós ha sido Lacen, que tampoco ha aportado nada futbolísticamente, y luego Brezancic, que al final ha sido traspasado al Partizan, como pretendía Al-Thani. Por lógica habrá dejado poco. Brezancic, entre pitos y flautas, ni llegó a debutar. A este trío se une Harper, traspasado al Getafe por 1,5 millones.

Que la masa social (que encima paga) supera a la deportiva, clarita como los chorros del agua. Y de los cedidos que han dicho adiós, para qué escribir: De Kieszek y Werner, opinen ustedes. Como de Saleznov y Erik Morán. Tampoco dieron la mínima medida de refuerzos tanto Iván Alejo como Koné. Sólo tres respondieron: Pau Torres, N'Diaye y Blanco. Ninguno del trío parece que va a continuar por motivos económicos, principalmente. Por otro lado retornan los prestados a otros clubes: Rolón (el bueno, en la Champions, se marchó hace tiempo), Cecchini (que iba a romper moldes), Jony (que se va por la cara, ¡según contrato!), Tighadouini… Y así hasta diez. Para qué seguir. Mientras tanto, a unas fechas para empezar los entrenamientos, ¡ni un fichaje! ¿Es que en Segunda B no hay un elemento prometedor para el Málaga? Otros elementos se presentarán porque tienen firmados otros años. Cenk, Lombán, Boulahroud y amplia compañía. Desconozco lo que el entrenador pensará en estos momentos, a no ser que se realicen numerosas gestiones de las que no hay la menor noticia.

A los aficionados, que sigan dando ejemplo. Y al mismo tiempo, batir cifras de abonados. No puedo olvidar la despedida que dio al equipo en la jornada del Deportivo. Aquello fue un ejemplo deportivo-caballeroso. Todo después de no ascender. Pareció de Champions.

Copa América y Copa África, dos competiciones que prácticamente empalman una temporada a otra. Del campeonato africano, que he seguido en algunos partidos, me ha llamado la atención la escasísima asistencia de público. La excepción, el Egipto-Sudáfrica, con 80.000 espectadores y la eliminatoria del país organizador. Fue la gran decepción, junto a la eliminación de Marruecos, combinado que practicaba el mejor fútbol. Otro dato: los malaguistas, suplentes. Nos despedimos con una frase corriente en los seguidores blanquiazules: «¿Se puede saber a qué va a aspirar el Málaga en la temporada 2019-2020?» Actualmente los responsables tienen que luchar contra tiempo, competencia y dinero, que escasea. No he mencionado a Ontiveros, del que se dice que pretende el Villarreal. Ni de Luis Hernández, que, aparte de tener una ficha alta, tiene algunos clubes que quisieran enrolarlo. Es lo que decía aquel: lo que faltaba, los traspasos. A grandes rasgos esta es la realidad del Málaga Club de Fútbol.