Lo que va de ayer a hoy

MANUEL CASTILLO

Había una vez en la que el campeonato de Liga se jugaba sólo los domingos y casi siempre, a las cuatro de la tarde. A pleno sol o a pleno barro, según se jugara por el Sur o por el Norte. Era habitual que los favoritos fueran el Real Madrid de Di Stéfano o el Barcelona de Kubala, siendo los 'Atletis' y el Valencia los únicos que se atrevían a toserle a los dos grandes. Estas peculiaridades, sin embargo, han cambiado. Los partidos se juegan habitualmente sobre un tupido césped, a la hora que las televisiones imponen (que para eso pagan y bien) y esos favoritos se ven desbordados muchas veces por equipos como el Huesca, el Eibar, el Getafe o el Leganés, por no citar más, con una Segunda División repleta de destacados ex primeras y algún que otro histórico; nunca hasta ahora, que yo recuerde, se había retirado un equipo en plena competición por precariedad económica y, sobre todo, por falta de entidad.

La Liga 2018-19 nos devuelve a la realidad: Barcelona y Real Madrid son los dos primeros de la clasificación, uno apunta un bajón (incluso con Messi) y el otro, un subidón (con Vinicius y Reguilón) y en la zona de descenso, el Villarreal, con solo el Huesca por detrás. En nuestra Segunda División, el Albacete se ve líder aupado por la exclusión del colista Reus que casi se despidió del campeonato ganando en La Rosaleda por 3-0. Cosas del fútbol, suele decirse. Cosas de una Segunda División cuya lucha feroz por el ascenso ya se presumía desde antes del comienzo de la Liga, a la vista de los equipos participantes. Miro la clasificación y desde el primero hasta el dieciséis todos los equipos han militado en Primera con un único intruso, el del 'alcorcornazo' al Madrid, que ya ha sido hasta líder en lo que va de campeonato. Con todo esto vengo a decir, y hasta convencerme, de que el ascenso va a estar en el aire hasta la última jornada y, por tanto, el Málaga necesita de la comprensión de todos los malagueños y malaguistas. Es preocupante ver casi vacío un amplio sector de La Rosaleda cuando la temporada entra en su momento más crucial y necesario del apoyo incondicional de su gente. Ya estamos viendo que los cambiazos de una jornada a otra son constantes. Hay que ir todos a una. Y a ver qué pasa.