Caminero confía en Muñiz para 'resucitar' al díscolo Iván Alejo

El director deportivo conoce perfectamente al extremo formado en el Valladolid: explosivo y desequilibrante, pero también inmaduro, impetuoso y poco dado a admitir las correcciones del entrenador

Iván Alejo, en su etapa en el Eibar. /Félix Morquecho
Iván Alejo, en su etapa en el Eibar. / Félix Morquecho
Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Tiene fama de díscolo y en el Málaga no son ajenos a ello. Iván Alejo (hasta hace no mucho, conocido como Ivi) es un futbolista que siempre ha apuntado mucho y al que, sin embargo, se le achaca cierta inmadurez. A sus casi 24 años (los cumplirá en once días), el escurridizo extremo perteneciente al Getafe va a llegar cedido a La Rosaleda. Su gran valedor es el director deportivo blanquiazul, José Luis Pérez Caminero, que conoce como pocos al extremo y que confía ciegamente en que Muñiz será capaz de 'resucitarlo'. El madrileño lo vio crecer en la cantera del Valladolid y luego lo reclutó para el Atlético de Madrid, donde hizo la pretemporada con el primer equipo e incluso participó en una gira por Sudamérica a las órdenes de Diego Simeone en el verano de 2013.

Iván Alejo tiene virtudes (futbolísticas y no futbolísticas) similares a Ontiveros. Explosivo en la banda, con una inusual capacidad de desborde y capacitado para desequilibrar un partido en cualquier momento, pero también poco dado a evitar esos prontos que cuestan caros, al sacrificio e incluso al sentido colectivo del juego. Y por eso, más allá de que en el plano económico el Málaga no haya podido aspirar a otras opciones, Caminero tiene absoluta confianza en el entrenador.

Porque la realidad es que en verano casi nadie en el club daba un euro por la continuidad de Ontiveros en una plantilla entrenada por Muñiz. Pero el asturiano habló con él y fue tan claro con el marbellí como lo había sido con Caminero al analizar a cada uno de los jugadores con contrato en vigor. A ambos les expuso que en Segunda había pocos futbolistas con su capacidad para ser imprescindible con vistas al ascenso a Primera. El futbolista, también escarmentado porque le vio las orejas al lobo en Valladolid (se vio en Segunda, lejos de los focos, y encima suplente), se puso las pilas.

Muñiz parece destinado a manejar situaciones de este tipo en el Málaga. En su primera temporada sacó lo que pudo a Perico hasta que este lo decepcionó (en la víspera de la visita al filial del Madrid), en la segunda apostó por las virtudes del filial Gerardo hasta que las actitudes del joven asturiano lo llevaron a olvidarlo (ni siquiera fueinvitado a las celebraciones del ascenso), y en la tercera entendió que el nivel de Luque (amigo del mismísimo presidente e idolatrado por un sector amplio de la afición) no estaba para competir. Y ahora, tras Ontiveros, todo parece indicar que le tocará lidiar con Iván Alejo.

El extremo vallisoletano tuvo diversos desencuentros en el Eibar con el entrenador, José Luis Mendilibar. En un Girona-Eibar que acabó 1-4 la pasada temporada Iván Alejo entró a la media hora por el lesionado Pedro León y luego fue sustituido en el ecuador de la segunda parte. «Él nos puede dar mucha verticalidad, pero necesitábamos tener más el balón y más sacrificio defensivo», argumentó el técnico. Y esta misma temporada, en vísperas del Getafe-Eibar, Mendilibar le lanzó una pulla al joven futbolista: «Vender a Alejo ha sido un buen negocio para el club. Vino por poco dinero y hemos sacado mucho por él (cuatro millones). A mí me dijo que se quería marchar porque quería jugarlo todo y en el primer partido no lo jugó todo...».

De sangre caliente

Por su parte, Iván Alejo admite que es «de sangre caliente; me pegan patadas y me revuelvo», que tiene que cambiar y mejorar «en muchas cosas». «Me insisten en que no me encare, pero eso me hace meterme en los partidos. Me pone. No tengo que ser tan impulsivo, pero hay cosas de mi juego que no cambiaré porque así he llegado a Primera».

Después de no contar para Mendilibar y Bordalás, a Muñiz le toca reconducirlo; esto es, frenar esos arranques que tanto lo perjudican (y que provoca roces con compañeros), conseguir que no responda cuando lo corrijan, rentabilizar su juego y convencerlo de que no es más que lo que demuestre en el terreno de juego. Pese a las virtudes que posee, sus dos últimos entrenadores no han podido 'domar' a Iván Alejo. Caminero está convencido de que el asturiano, obsesionado por la incorporación de un futbolista con velocidad, lo logrará y que el extremo vallisoletano será pieza clave en la lucha por el ascenso a Primera.