Caminero sigue sin dar la cara

Caminero sigue en solitario un entrenamiento en el estadio de atletismo. /SALVADOR SALAS
Caminero sigue en solitario un entrenamiento en el estadio de atletismo. / SALVADOR SALAS

Quince días después del fallido ascenso a Primera, el director deportivo se mantiene sin ofrecer explicaciones

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

El pasado jueves el presidente de Las Palmas, Miguel Ángel Ramírez, concedió una entrevista radiofónica en profundidad para dar explicaciones y analizar el futuro tras una temporada calamitosa (diez días después de una comparecencia pública). Horas después, el viernes por la mañana, el director deportivo del Deportivo, Carmelo del Pozo, optó por salir ante los medios de comunicación para hablar del varapalo ante el Mallorca en la final de los 'play-off' de ascenso a Primera y justificar la decisión de no renovar la confianza en el entrenador, José Luis Martí. A mitad de camino, el Málaga prolongó su temporada una semana más que el equipo canario y una menos que el conjunto coruñés, pero al hecho de que su presidente, Abdullah Al-Thani, se considera con otro estatus y no da ruedas de prensa se suma que el director deportivo, José Luis Pérez Caminero, sigue sin dar la cara.

Al contrario que sus antecesores, que solían hacer valoraciones al término de cada mercado y en ocasiones de cada temporada –más Mario Armando Husillos, que asumía también un rol de portavoz del club–, Caminero no se prodiga. Sólo se recuerda una comparecencia en solitario. Y obligada. Fue en su presentación oficial como director deportivo malaguista. Siempre huidizo de la prensa, no concede entrevistas y apenas en un par de ocasiones en las diferentes puestas de largo de los distintos futbolistas se salió del guion establecido: hablar única y exclusivamente del recién llegado. Desde su fichaje, el club aceptó que mantuviera su residencia habitual en Madrid y que viniera a Málaga cuando lo creyera conveniente. Así fue al comienzo debido a que tenía pendiente un juicio, pero esa dinámica no ha variado conforme ha avanzado la temporada. Su agente de siempre, Manuel García Quilón, consiguió colocar a su lado, como adjunto, al exjugador malagueño Juan Rodríguez, cuya labor en el club ha acabado por ser testimonial más allá de acompañar permanentemente a su 'jefe'.

Mientras los otros clubes dan pasos en su planificación, el Málaga sigue estancando y ni siquiera ha resuelto la situación del entrenador

Una vez concluida la temporada, y pese a la multitud de interrogantes en torno al futuro del Málaga, Caminero ha vuelto a mantenerse en el anonimato. Sin dar cuentas a nadie –porque el club carece de la figura de un director general con el peso necesario y la confianza total de Al-Thani–, ni siquiera ha resuelto la situación del entrenador. Resulta llamativo que sólo cuatro días después de que concluyera la temporada para el Deportivo el club gallego decidiera confirmar que Martí no entraba en los planes de futuro y hasta dejara caer que tenía elegido a su sustituto (si nada se tuerce, será Juan Antonio Anquela).

Los otros 19, con entrenador definido

El Málaga, que acabó su temporada una semana antes (por culpa precisamente del Deportivo), era hasta ayer por la tarde el único equipo de los 20 con plaza asegurada en Segunda División sin una idea clara de quién será su entrenador. Si se incluye al equipo de Riazor, los otros 19 restantes ya tienen definido al inquilino de su banquillo. Y no sólo eso. El propio conjunto gallego ya ha anunciado su primer fichaje: el central griego Lampropoulos, del AEK. Es tal vez el ejemplo más relevante de los pasos que ya han dado los diferentes rivales en la planificación, con el anuncio de incorporaciones y bajas.

Entretanto, el Málaga sigue estancado, sumido en una espiral peligrosa, sin entrenador decidido, con una treintena de futbolistas en nómina, fichas desorbitadas en varios casos y un tope salarial que hoy por hoy está superado en más de 20 millones. Las explicaciones brillan por su ausencia y, al contrario que en el resto de los equipos, su director deportivo continúa 'missing'. Caminero sigue sin dar la cara.