CARBÓN, PIFIA, VERGÜENZA

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

El fútbol y el Reus dejaron ayer muy tocados y muy señalados al Málaga y a Muñiz. La grandeza de este deporte puede hacer que un equipo desahuciado, sin cobrar, con sólo 12 profesionales, a punto de desaparecer y sin pensar en la competición llegue y golee a un favorito de la categoría, un Málaga que demostró que se ha ido acomodando, que no juega un pimiento, que cada semana que pasa pierde crédito y que de seguir así se quedará en una categoría de tormento sin mucha esperanza de futuro, que en ese caso se presentaría negro como el carbón de reyes que no merecían como regalo los aficionados. La pifia no sólo fue del equipo, sino también de su entrenador, que se equivoca una semana sí y otra también con planteamientos timoratos y alineaciones inexplicables: a ver qué me digan por qué Juanpi tiene que ser titular, ¿cuáles son sus méritos? ¿Por qué tirar de Héctor, que no ha demostrado nada? ¿Y la 'boutade' de hacer jugar al jovencísimo Hugo con todo en contra? Vergüenza dio ver anoche al Málaga literalmente superado de cabo a rabo por el Reus, equipo que demostró una profesionalidad digna de alabanza y cuyo orden sobre el terreno de juego dice mucho de ellos y de su técnico y muy poco o nada de su presidente.

El Málaga está tocado. Lleva semanas sin reaccionar, con un juego paupérrimo, y como siga así, como los equipos vean que es mucho más lo que dice que lo que hace, lo vamos a pasar mal.

El Reus atenazó al Málaga, que nunca supo cómo jugar y que se dedicó a atacar cual equipo de patio de colegio, sin apenas crear ocasiones, salvo las de los últimos minutos ya sin opciones. Pero además faltó una mínima cohesión entre líneas, y ni siquiera hilvanó jugadas dignas de mérito. Fue un auténtico despropósito. ¿Tan malo es el Málaga? ¿Tan bueno es el Reus? No sé, pero tras lo visto anoche yo intentaría firmar a tres o cuatro de sus jugadores en este mercado de invierno que seguro vendrían encantados a La Rosaleda. Fue una vergüenza. Un mal rato para acabar un día que era para ser feliz...