CON EL CARRITO DEL HELADO...

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Es imposible emborronar más una notable primera parte. Es imposible regalar más a un rival directo en dos partidos. Es imposible ascender si al primer golpe bajas los brazos. Es imposible mantener aspiraciones cuando te pillan, como se suele decir, con el carrito del helado. Es imposible defender peor, con posiciones tan escalonadas y tan pésima lectura de una jugada, cuando se trata de un córner a favor. Pero también es imposible querer estar a la altura de Osasuna cuando en dinamismo de sus jugadores de ataque y en definición se les ve a demasiados años luz del Málaga. Esa es la cruda realidad.

Keidi jugó de medio de contención y N'Diaye lo hizo más arriba. La lectura parece clara. Cuando el albanés irrumpió en el once, jugaba más adelantado para marcar la línea de presión; en cambio, ahora, a la vista de que al equipo le falta gol -y también a tenor de la identidad de los últimos realizadores-, el objetivo de Muñiz era aprovechar la llegada de N'Diaye y Adrián. Total, el madrileño marcó y después no culminó una acción del senegalés por la banda porque Renato volvió a hacer lo de siempre, a no rematar la faena.

De rendir por encima del notable... Al Málaga se le vio en la primera parte a un gran nivel, merced a un notable trabajo colectivo y a una óptima circulación de la pelota. Sólo había que esperar más llegada y más acierto. N'Diaye parecía más rápido, Adrián estaba fino al primer toque, Ontiveros se dejaba ver, Renato trabajaba bien sin balón y no lo perdía, Blanco retomaba sus virtudes en el juego... Pero el equipo dejó escapar a su rival, que no va primero por casualidad.

...A estar absolutamente noqueados. En apenas 80 segundos cambió la decoración tras el descanso. Y ahí se acabó el Málaga. El mazazo fue tremendo y además sirvió para que los numerosos extremos -cuyas estadísticas de asistencias y goles son extraordinariamente negativas- se empaparan de lo que hay que hacer de verdad, sin fuegos de artificio. Para que tomen nota los Renato, Ontiveros, Iván Alejo y compañía, ahí está la aportación de Rober (asistencia), Rubén García (gol) y Juan Villar (gol). El equipo se descompuso y el entrenador tampoco reaccionó a tiempo.

Con Blanco, Harper y Seleznov el Málaga no va a ningún lado. Esa es la nómina de atacantes: un jugador totalmente superado por la sequía, otro sobrevalorado y desquiciado por su entorno y su futuro, y un 'refuerzo' que aún no sabe de qué va esto. Con todo y con eso, si al equipo no lo pillan con el carrito del helado...