CERTEZAS Y OBJETIVO

JOAQUÍN MARÍN D.

Existen varias certezas sobre el Málaga en esta temporada de destierro en Segunda División. La primera y más evidente es que el proyecto que se ha construido para tratar de que ese destierro dure solamente un año es potente: tiene un director deportivo, José Luis Pérez Caminero, que cuenta en su hoja de servicios con la autoría, en gran medida, de la época más exitosa del Atlético de Madrid en toda su historia. Y tiene un entrenador, Juan Ramón López Muñiz, que es, como ha demostrado repetidamente, una garantía de trabajo y resultados en la categoría. Tiene, además, un delantero que apunta a extraordinario, Gustavo Blanco Leschuk, en quien los malaguistas tenemos depositadas muchas de nuestras esperanzas de ascenso; y cuenta con una afición que ha vuelto a demostrar que no le importa en qué categoría esté su equipo siempre que los jugadores honren el escudo y la camiseta, algo que no sucedió la pasada temporada y que desencadenó un divorcio absolutamente justificado.

Pero como en todos los proyectos futbolísticos, las certezas terminan pronto y las dudas pasan al primer plano del protagonismo. Son tantas las variables que están presentes en el devenir de una temporada que es inútil trazar un plan medianamente esperanzador: la suerte, las lesiones, el denominado 'virus FIFA', las veleidades de la directiva o aspectos extradeportivos como los que tienen que llegar en forma de sentencia sobre el llamado caso BlueBay mantienen una sombra de incertidumbre sobre el futuro inmediato.

En Twitter
@jmarind

Sin embargo, mucha de la carga de responsabilidad para el éxito deseado está en la plantilla, que afronta ahora dos jornadas consecutivas fuera de casa, en Pamplona y Gijón, con las que se cerrará prácticamente el primer tercio del campeonato. Y cumplido ese significativo plazo, se podrá enfocar el único objetivo de la temporada con una mayor claridad.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos