La Rosaleda espera con un lleno total

La Rosaleda espera con un lleno total

La ilusión por ver y disfrutar el camino de vuelta del equipo blanquiazul a Primera es máxima en la ciudad

Borja Gutiérrez
BORJA GUTIÉRREZ

Sin esperar resultado posible en el campo de Riazor, la afición respondió de forma masiva anticipándose a lo ocurrido en la ida. La fe ciega en la hazaña hizo posible que el club de Martiricos pudiera anunciar horas antes del pitido inicial en tierras gallegas el 'no hay billetes'. Todo el papel disponible ya está vendido y las expectativas para recibir en Málaga al Deportivo son ambiciosas. Se aspira a un aforo completo en La Rosaleda el sábado a las 21.00 horas.

La pelota ahora está en el tejado de los abonados. Con su carné disfrutan del acceso gratuito para todos los partidos que se den en la fase de promoción y de ellos depende firmar o no la mejor entrada de la temporada, que ahora mismo tiene su techo en el pasado Málaga-Mallorca del mes de abril, que presenciaron 23.621 espectadores.

El récord de asistencia esta temporada se alcanzó ante el Mallorca con 23.621 aficionados

El disfrute de los últimos partidos como local, que se han resuelto con varias goleadas, ha sembrado más razones entre los malaguistas: 3-0 ante el Real Oviedo, 3-1 contra el Zaragoza y 3-0 para cerrar la Liga ante el Elche. Además, el horario es propicio. Tras sufrir durante la temporada el 'maltrato' de las estrategias televisivas (el Málaga es el equipo de Segunda con más cuota de pantalla) quedando relegado a jugar lunes y viernes, hace apreciar más la oportunidad de disfrutar de un hipotético pase de ronda un sábado. Además el factor afición ha sido transcendente todo el curso.

Los jugadores de la actual plantilla han declarado en multitud de ocasiones la ayuda que supone su aliento desde la grada, sobre todo en los tramos de partido más complicados. Nadie quiere perderse el recorrido de la que puede ser una gesta histórica. La ciudad está volcada con su equipo. La camisetas blanquiazules son más habituales por las calles y los balcones se engalanan con banderas.

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