¿CÓMO Y POR QUÉ?

MANUEL CASTILLO

Ahora, a ver quién viene a explicarnos el cómo y por qué suceden estas cosas en el fútbol de cada día. Lo ocurrido en el Bernabéu y casi simultáneamente en La Rosaleda no tiene explicación, ni siquiera nombre. Sobran esas justificaciones manidas de la concentración, la actitud o un mal día, porque hay ocasiones en los que estos argumentos no se dan en un partido, concretamente en los dos de referencia. El Real Madrid con su alineación de gala y flamante campeón del mundo, no podía tener más final que el triunfo y, si podía, a base de goles; que el Málaga con todo a favor, sin angustia de ningún tipo, ni económica ni de clasificación, incluso con la ventaja que le aportaban otros resultados que le empujaban hacia el coliderato, caiga en la derrota y hasta el ridículo ante un equipo abrumado por los problemas (y que hasta unos horas antes se dudaba en su comparecencia), sorprende todavía más. En el caso de los madridistas hasta podría justificarse por el trabajo de un entrenador que no coge la onda del equipo, pero en el Málaga todos sabemos de la indudable eficacia y conocimientos de su técnico. ¿Qué pasa, por tanto?

Lo que sí parece claro, en el caso del Málaga que nos duele, es que debe tomarse como un accidente, que el el fútbol no está exento de ellos. Real Madrid aparte, allá ellos con sus problemas, la situación malaguista no debe desembocar en un mal ambiente ni mucho menos en una crisis. Superado el cabreo emocional del mismo domingo, los cinco sentidos, y uno más, deben ponerse en la continuidad de una trayectoria que no venía dándose mal; los malos resultados de los rivales más directos (Deportivo, Albacete, Alcorcón y Granada) ha motivado que el descalabro haya sido menor. Corresponde al propio equipo, y naturalmente a Muñiz, enmendar ese descalabro en el primer partido que tiene a mano, ante un Zaragoza que, con su tercer entrenador ya, parece renacer de sus cenizas. Es ahí donde el Málaga no puede fallar si se pretende un ascenso que, a la vista está, no va a ser fácil.