Continúan los saldos en La Rosaleda

Ontiveros encara a Aridai, con Fran Gámez detrás. /Ñito Salas
Ontiveros encara a Aridai, con Fran Gámez detrás. / Ñito Salas

El Málaga enlaza siete partidos sin ganar en casa, con cuatro puntos de 21, en una racha que frustró las opciones de ascenso directo

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

El jeque Al-Thani sigue sin ver ganar a su equipo en La Rosaleda, y eso que ayer no llegó tarde a la instalación. No cabe otra que hablar de su 'bajío', por usar un término muy local, aunque un análisis más municioso da a entender que el Málaga se atasca cuando ha de llevar la iniciativa como local. Son ya siete partidos seguidos sin ganar en casa, más de tres meses, en una serie en la que sólo se han ganado cuatro puntos de veintiuno y que comenzó en la agónica victoria ante el Lugo del 19 de enero.

Desde entonces todo ha sido un llanto y un crujir de dientes para el Málaga, que ha visto desde entonces como el ascenso directo se ha vuelto casi utópico ya. Pese a la derrota del Albacete ayer en Pamplona (2-0), el cuadro blanquiazul podría quedar hoy a nueve puntos (más el 'goal average' perdido) respecto al segundo. Y no sólo eso, las victorias del Deportivo (1-2 el viernes en Soria ante el Numancia) y del Oviedo ayer (0-1 en Almería) aumenta la presión por abajo. El séptimo y octavo, respectivamente, de la tabla se han situado a uno y dos puntos de distancia de las huestes de Víctor, que siguen en el sexto lugar. Y un partido el lunes 6 de mayo en perspectiva en Cádiz.

Definitivamente, La Rosaleda se le ha atravesado al Málaga. Continuaron ayer los saldos en Martiricos, a pesar de que el cuadro local mantuvo las sensaciones ilusionantes ofrecidas en Alcorcón (1-4) en el debut de Víctor Sánchez del Amo al frente del equipo. Se volvió a ver a un equipo que quiere ser protagonista, jugar en campo contrario, adelantar mucho la zaga, que los extremos jueguen casi a la altura del delantero y que haya muchas opciones de remate en el área o cerca. Sin embargo, el equipo no estuvo atinado en la definición, y a raíz de la primera media de juego bajó algo el pistón, empezó a atascarse, sin que Víctor consiguiera devolverlo a su mejor versión.

Dos contra uno a Ontiveros

Además, Vicente Moreno, ya con la pista de esa primera actuación del Málaga de Víctor, aseguró el dos contra uno (como se aprecia en la imagen, con Aridai y Fran Gámez en la derecha) para defender las internadas de Ontiveros, a día de hoy el jugador más desequlibrante en el ataque del equipo de La Rosaleda.

La derrota fue una condena excesiva para el Málaga ante un Mallorca que acertó de pleno en su único remate en toda la segunda mitad. Para un cuadro blanquiazul que trata de ser más ofensivo que lo que lo fue en el tramo previo de la temporada, es evidente también que las desaplicaciones defensivas son más frecuentes, como se pudo apreciar en el tanto de Leo Suárez, con un fallo en cadena, en especial el de Diego González para vigilar al joven argentino. Además, hubo algunas imprecisiones y nervios en el despeje por parte de Lombán y Pau Torres, y el equipo jugó con fuego al apoyarse en multitud de ocasiones en Munir en la salida del balón o para evitar la presión rival.

Pero el mejor síntoma de que este Málaga parece otro o, al menos agrada mucho más a su parroquia, fue que no recibió pitos ni protestas de ningún tipo al final del partido. La afición entiende que, aunque Víctor reclamó ganarlo todo, resultaría injusto exigirle eso a estas alturas de temporada. Antes no se logró.