La cruda realidad

SERGIO CORTÉS

Definitivamente el batacazo ante el Reus ha tenido un efecto demoledor para el Málaga esta Liga. De aquel equipo fiable en La Rosaleda por su contundencia, su solidez y sus escasas concesiones se ha pasado desde comienzos de enero a otro ansioso, inseguro y que a las permanentes dificultades para ver puerta ha añadido una manifiesta vulnerabilidad ante rivales de cualquier pelaje. Ayer le tocó al Mallorca aprovechar el regalo en Martiricos tras una concatenación de errores para devolver a todos a la cruda realidad: en ataque el equipo blanquiazul es lo que es cuando tiene que llevar la iniciativa.

Desde el primer minuto quedó patente que Ontiveros era el único recurso. El problema es que el marbellí quiere recuperar en pocos partidos lo que ha dejado escapar durante dos años. Es el más desequilibrante de esta plantilla -por no decir el único- y casi diría que uno de los tres o cuatro con más talento de la categoría. Ese exceso de aceleración lo privó de hacer aún más daño, pero, visto el panorama de sus compañeros, entre él y el resto media un abismo.

Fue un partido de empate en el que pudo ganar cualquiera. Munir estuvo providencial en un tiro a bocajarro de Budimir (tras cantada de Lombán) y en otro desde la frontal de Dani Rodríguez, y Manolo Reina no se quedó atrás en sendos disparos de Adrián, el segundo con soberbio rectificado incluido. Los guardametas enmendaron la plana a los defensas, que dieron opciones a los atacantes sin que estos estuvieran precisamente sublimes.

¿Se ha diluido el 'efecto Víctor' en ocho días? Un entrenador puede ser mejor o peor tácticamente, estar más o menos acertado en los cambios, contar o no con dotes de psicólogo para cada momento de la competición. Pero no puede hacer milagros; esto es, que N'Diaye deje de ser irrelevante en el juego, que Keidi saque la pelota desde atrás, que Renato no estropee por sistema una acción interesante, que Cifu no centre por centrar o que Iván Alejo exponga sólo un poquito.

Eso sí, algunas decisiones del nuevo entrenador sí que son cuestionables. ¿A qué venía contar en el banquillo con dos medios centro (Lacen y Boulahroud) y dejar fuera a Mula, que al menos era hasta la llegada del madrileño el que daba una velocidad más en la recta final? Y Seleznov no es una garantía, pero, ¿no era más lógico sacarlo antes como rematador que es (su única virtud, que sepamos) cuando abundaban los centros?

Y luego está el caso de Lombán. En el gol fallaron Munir, Cifu, Keidi y/o N'Diaye (Salva Sevilla entró hasta donde quiso), Lombán y el lateral izquierdo Diego González. Pero el gol y la cantada de la primera parte dejan retratada a la única apuesta de Víctor hasta ahora.