Ontiveros guía a un Málaga muy completo

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Dominador desde el primer minuto, el equipo apabulló al Alcorcón, nunca vio peligrar el triunfo y mostró ambición para lograr su mayor goleada

SERGIO CORTÉS

Se trataba de cambiar la dinámica, de olvidar los miedos, de recuperar la confianza, de obtener un triunfo tan convincente como contundente. Y todos los objetivos se cumplieron en Alcorcón el Viernes Santo con un Málaga que en el estreno de Víctor como técnico salió dominador, dispuesto a apabullar a su rival y a sufrir lo mínimo. Salvo por un penalti regalado por N'Diaye al filo del descanso, el triunfo nunca peligró. Es más, el equipo arrolló al conjunto amarillo en una noche mágica de Ontiveros.

Y eso que, salvo por la entrada de Lombán en el eje de la zaga, el once se asemejó en exceso a la etapa anterior. Un 4-1-4-1 con Keidi de ancla y N'Diaye y Adrián por delante, Ontiveros en la izquierda, enésima oportunidad para Renato... Otra cuestión fue la actitud del equipo. El Málaga salió tan decidido como timorato su rival. En realidad el Alcorcón apenas existió en la primera mitad y hasta se le vio afectado anímicamente por la baja de Toribio por lesión, que obligó al técnico local a apostar por un futbolista poco baqueteado como medio centro (Elgezabal).

Claro que el contratiempo físico del exblanquiazul llegó cuando el Málaga ya manejaba también el marcador. Al fin apareció el Ontiveros decisivo desde la frontal después de una diagonal marca de la casa, beneficiado también por la escasa contundencia amarilla. Para entonces, en el minuto 12, el partido se había jugado casi siempre en la parcela local en gran medida por la salida de balón de Lombán. El Alcorcón trató de tapar a Keidi –que tampoco es un virtuoso en la materia– y se encontró con que el central repescado por Víctor controlaba a sus anchas.

Después de un breve periodo de repliegue tras el 0-1, el Málaga se afanó en no perder el control del partido. No necesitó mucho porque el Alcorcón se sintió continuamente empequeñecido. Tampoco es que el equipo de Víctor generara excesivas ocasiones, sí más apariciones en torno a la frontal, pero se intuía que tarde o temprano la ventaja se duplicaría. Efectivamente, al filo de la media hora Ontiveros volvió a encarar a Laure y, aunque no consiguió su objetivo, Blanco anduvo listo en el rechace y se la dejó de cara a Adrián. Y ya se sabe que el madrileño no suele perdonar cuando caza la pelota dentro del área.

1 Alcorcón

Dani Jiménez; Laure, David Fernández, Rodas, Bellvis; Sangalli, Boateng, Toribio (Elgezabal, m.15), Borja Galán (Pereira, m.78); Casadesús (Sandaza, m.64) y Juan Muñoz.

4 Málaga

Munir; Cifuentes, Lombán, Pau Torres, Ricca; Keidi (Lacen, m.75), N'Diaye; Renato Santos (Iván Alejo, m.71), Adrián González (Alex Mula, m.86), Ontiveros; y Gustavo Blanco.

goles.
0-1: M.12 Ontiveros; 0-2: M.28 Adrián González; 1-2: M.44 Juan Muñoz, de penalti; 1-3: M.53 Renato Santos; 1-4: M.71 Ontiveros.
árbitro.
Ais Reig (Comité valenciano). Amonestó a Sangalli (m.35), Laure (59), Boateng (69), Elgezabal (80), del Alcorcón; y N'Diaye (44), del Málaga.
campo.
Partido correspondiente a la jornada 35 de la Liga 1/2/3, disputado en el estadio de Santo Domingo de Alcorcón (Madrid), ante unos 3.000 espectadores.

Apenas hubo respuesta del Alcorcón, atado en corto por el triángulo de medios malaguistas y con Cifu y Ricca bien clavados atrás para evitar sorpresas con Borja Galán y Sangalli, e incluso con las posibles apariciones de Víctor Casadesús en alguno de los flancos. Ontiveros, que no tiene término medio, perdonó el 0-3 y la victoria ya segura en una frivolidad (trató de picarle la pelota al guardameta cuando disponía de otras opciones más eficaces que efectistas para definir) y cuando ya expiraba la primera parte N'Diaye añadió otra ingenuidad a su larga lista esta temporada. Abrió el brazo dentro del área y golpeó a Sangalli. Juan Muñoz no falló desde el punto fatídico, dio vida a su equipo y redujo a la mínima expresión una victoria que debía ser más contundente para el Málaga al descanso.

El gol del marbellí en el minuto 12 encarriló pronto el partido frente a un rival empequeñecido ante el perfecto control del conjunto de Víctor

El Alcorcón nunca tuvo opciones de empatar, ni siquiera tras el penalti regalado por N'Diaye al filo del descanso

Era previsible que el Alcorcón afrontara muy motivado la reanudación. Pero la sensación de agobio para el Málaga apenas duró un par de minutos porque estuvo bien pertrechado y, sobre todo, sin esa falta de concentración que lo ha lastrado recientemente en el arranque de la segunda parte. También es cierto que la endeblez local facilitó las cosas, porque con un simple envío en largo de Keidi se desmoronó el dispositivo defensivo local. Blanco, con su magnífica visión del juego, le regaló medio gol a Renato. Y esta vez, por fin, el portugués no falló en la culminación. Eso sí, con una pequeña dosis de suspense: la pelota se estrelló en el palo y luego se coló en la meta.

El tercer gol malaguista acabó con el ímpetu y también con cualquier ilusión del Alcorcón. Al conjunto local le entró el miedo después de comprobar que con un balón en largo y un simple movimiento de espaldas habían quedado al descubierto todas sus debilidades. Fue evidente desde ese minuto 52 que el peso del nombre, del escudo y de la superioridad del Málaga era apabullante. Nunca hubo margen para la reacción amarilla, pero también porque el control malaguista fue absoluto.

Ontiveros redondeó su mejor actuación en mucho tiempo al filo de la media hora de este periodo gracias a un libre directo. Lo había originado Keidi, que se demoró más de la cuenta en la apertura al marbellí y recibió una 'cornada' de Boateng que lo dejó malherido. El lanzamiento del extremo desde la frontal, envenenado, también dejó en evidencia al cancerbero local.

Tampoco hubo necesidad de que Víctor tuviera que recurrir a variantes tácticas, así que movió pieza por pieza (Iván Alejo por Renato, Lacen por Keidi y Mula por Adrián). El Málaga hacía muchos minutos que tenía encarrilada la victoria. Casi desde el momento en que saltó al campo con la mentalidad necesaria, dispuesto a cambiar la dinámica, a olvidar los miedos, a recuperar la confianza. Y en definitiva, a demostrar que aún se puede soñar con el ascenso directo.

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