Pinchazo inoportuno del Málaga en su partido del año (1-0)

Los dos jugadores de la banda derecha, Iván e Iván Alejo, no estuvieron finos en la primera parte y luego fueron sustituidos. / Ramón L. Pérez

Pierde en Granada al recibir un gol en frío, y no reaccionó hasta que se quedó con uno menos por la expulsión de N'Diaye

Antonio Góngora
ANTONIO GÓNGORAEnviado especial. Granada

1 Granada

Rui Silva; Víctor Díaz, Germán, Martínez, Quini; Fede San Emeterio, Montoro (Azeez, m.67); Dani Ojeda (Vadillo, m.63), Fede Vico, Antonio Puertas; y Adrián Ramos (Rodri, m.77).

0 Málaga

Munir, Iván Rodríguez (Cifuentes, m.59), Luis Hernández, Pau Torres, Ricca; N'Diaye, Bare (Mula, m.46); Iván Alejo (Seleznov, m.46), Adrián, Ontiveros; y Blanco Leschuk.

gol.
1-0, minuto 5: Antonio Puertas.
árbitro.
Daniel Jesús Trujillo Suárez (Comité Canario). Expulsó por doble amarilla al visitante N'Diaye (m.47). También mostró cartulina amarilla a los locales Fede San Emeterio, Montoro y Quini y a los visitantes Luis Hernández, Iván Alejo y Ricca.
incidencias.
Encuentro correspondiente a la jornada 33 de LaLiga 1/2/3 disputado en el Estadio Nuevo Los Cármenes ante 15.211 espectadores, según cifras oficiales, con más de dos mil de ellos seguidores malaguistas.

El pinchazo llegó en el pero momento posible, cuando más necesitaba reaccionar. Se cumplió el dicho de Helenio Herrera y el Málaga jugó mejor con diez que con once, pero no fue suficiente y perdió en su partido del año ante el Granada por un pírrico gol de Puertas en los primeros instantes, lo que le aleja del ascenso directo a Primera en un compromiso clave y crucial. El equipo blanquiazul (de negro en esta ocasión) 'regaló' el primer tiempo y se vio superado por el tanto tempranero. Pero todo podía ir a peor en la segunda parte, y fue con la expulsión de N'Diaye, muy rigurosa. Y entonces mejoró, reaccionó en ataque, dispuso de más espacios y disfrutó de varias ocasiones de gol. Pero no llegó el empate y la situación clasificatoria se le complica.

El choque de Los Cármenes no era una final, pero tampoco uno más. De hecho, la celebración del Granada con su afición tuvo tintes especiales... El arranque del choque castigó de una forma definitiva al equipo malagueño con una escasa propuesta y con pocos hombres que se salvaran del pésimo juego. El cuadro de Martiricos salió al campo frío y sin gran concentración, lo que aprovechó el rival para adelantarse y casi sentenciar el envite. Quedan muchos puntos, pero las diferencias vuelven a ser importantes con los dos primeros, y el Málaga deberá estar ahora también muy pendiente de los que vienen por detrás.

Con dos atacantes

Sin novedades destacadas en el once, Muñiz apostó por un sistema claramente ofensivo, con dos hombres arriba y Keidi en el medio centro en el lugar de Erik Morán, junto a N'Diaye. También regresó Pau Torres, mientras que el resto eran los mismos del anterior partido. Pero el arranque fue muy diferente a otras veces. El Málaga entró muy frío, contagiado con el mal tiempo reinante en Granada, y se vio superado por el rival en los primeros minutos, lo que le costó ya el gol de Puertas.

En un desajuste general de la defensa se adelantó el cuadro local después de dos aproximaciones también peligrosas. Los planes se fueron al traste y al Málaga le tocaba ahora arriesgar algo más para buscar la igualada. El juego se equilibró en el centro, sin apenas opciones para ninguno de los dos. Las defensas controlaron el juego y el Málaga no era capaz de profundizar lo suficiente como para disfrutar de oportunidades. La tensión comenzó a aparecer en algunas acciones, sin que llegara a más, salvo algunas amonestaciones extras. Una falta lanzada por Ontiveros que se estrelló en la barrera tras una falta a Blanco y un remate de N'Diaye a centro de Iván Alejo fueron las opciones de un Málaga que no lanzó a la meta contraria en el primer periodo (tampoco lo hizo el Granada, salvo el gol).

Más

Pero el golpe más duro para el Málaga llegaría en el arranque de la reanudación, mostrando otra vez poca concentración en los primeros instantes: N'Diaye vio la segunda amarilla y tuvo que abandonar el partido. Fue una expulsión rigurosa, que cambió el partido. Otra vuelta de tuerca al ya difícil partido. Con Seleznov y Mula en el campo, Muñiz dio entrada a Cifu en el lugar de Iván, colocando al primero más arriba, intentando aprovechar su mayor recorrido. El objetivo se centraba, después de la mala primera parte, en buscar la heroica, pero esto sólo ocurre de una forma excepcional.

El partido se abrió y el Granada intentaba sentenciar ante un Málaga con Adrián y Mula como medios centro. Pero el equipo visitante no arrojaba la toalla con un jugador menos y comenzaba a amenazar con un fútbol más ofensivo y disfrutaba ya de sus primeras oportunidades. Seleznov, que siguió sin acierto en varias ocasiones, Blanco y hasta Cifu pudieron igualar la contienda.

El juego individual de los malaguistas les ofrecía ciertas esperanzas, aunque el equipo local intentaba también cerrar el choque a toda costa. El Granada pretendía enfriar más el juego y perdía tiempo y utilizaba el oficio al máximo para frenar el crecimiento de un Málaga en inferioridad. Sin embargo, pese a jugar mejor con uno menos, el equipo de Muñiz no pudo ni siquiera empatar el choque ante unos 3.000 fieles que desafiaron al frío y la lluvia para casi nada. La situación se complica y se aleja el ascenso directo en un momento inoportuno, cuando la competición afronta la recta final y ahora los pinchazos son más graves, ya que tienen una solución más difícil. Quedan nueve jornadas, ocho partidos para el equipo blanquiazul (deberá sumarse los tres puntos del partido ante el Reus).