El Málaga paga su falta de ambición

Desbordado en la segunda parte por el Almería, regaló dos puntos incapaz de salir de su campo

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Tanto va el cántaro a la fuente... Tanto especula el Málaga con los resultados, sobre todo en casa, que al final no se puede pretender que la moneda no caiga alguna vez de canto. El equipo se dejó dos puntos frente a un Almería con muchos recursos y velocidad por la falta de ambición de entrenador y jugadores, pero también por la incapacidad para controlar el juego y salir de su parcela. El empate fue más que justo y también un serio aviso para Muñiz y sus pupilos.

1 Málaga

Munir; Cifu, Diego González, Pau Torres, Ricca; Renato Santos (Ontiveros, m. 61), N'Diaye, Keidi Bare, Erik Morán (Seleznov, m. 74); Adrián y Blanco Leschuk.

1 Almería

René; Romera (Demirovic, m. 58), Saveljilch, Owona, Iván Martos; Luis Rioja, Yan Eteki (Rocha, m. 83), C. De la Hoz, José Corpas; Juan Carlos (Chema, m. 72) y Álvaro G.C.

goles
1-0, M. 12: Adrián. 1-1, M. 90: Luis Rioja.
Árbitro
Areces Franco (Colegio Asturiano). Mostró tarjeta amarilla a los malaguistas Erik Morán (m. 25) y N'Diaye (m. 71), y a los futbolistas del Almería Owona (m. 59), Juan Carlos (m. 70) y Demirovic (m. 86).
incidencias
Partido correspondiente a la vigésima cuarta jornada de la Liga 1/2/3 disputado en el estadio de La Rosaleda ante 13.313 espectadores.

Que Muñiz también tenía claro que al Málaga le faltaba más juego quedó patente con la decisión de alinear de salida a Erik Morán con pocos entrenamientos junto a sus compañeros. Tal vez sorprendió más que el recién llegado fuera utilizado por delante de la defensa mientras que Keidi y N'Diaye aparecían más adelantados dentro de ese 4-1-4-1 al que ha virado el entrenador asturiano. Con esta decisión buscaba claramente tener una salida más fluida de la pelota y también poner a dos 'perros de presa' como dique de contención para neutralizar el principal argumento ofensivo del Almería, las rápidas transiciones con Juan Carlos y los extremos Copas y Luis Rioja.

El Málaga salió desde el primer minuto empeñado en ponerse por delante y asedió a su rival durante el primer cuarto de hora (dentro de que la intensidad del duelo fue muy alta), aunque demasiado trompicado. Muñiz rescató por enésima vez a Renato, que, a excepción de dos golpeos a balón parado (uno lo estrelló en la cruceta), estuvo de nuevo fallón en la entrega y dormido en la recta final al tapar al lateral contrario. Además, situó a Adrián en un costado, primero en la izquierda y más tarde en la derecha.

Muy pronto se adelantó el equipo blanquiazul, a los 12 minutos, en un centro bombeado de Keidi que resolvió Adrián en un alarde de calidad. No estaba cerca de la portería, pero golpeó de maravilla con el interior para demostrar que es un futbolista que, por encima de otras virtudes, tiene gol. Con la llegada de Erik Morán, intermitente en la primera parte, a Muñiz se le ha abierto la puerta para situar en otra zona al madrileño donde sí pueda hacer daño, no en esa tarea tan sacrificada que por causas de fuerza mayor ha asumido con Míchel, Jose y ahora el asturiano.

Peligro visitante

El Almería no bajó los brazos porque nunca los baja. Al contrario, se desperezó e incluso asumió el control del juego. Así le cuesta más, pero con todo merodeó el gol. Primero, en una indecisión de Ricca y Munir (como en el gol del Lugo); después, en un remate al palo de Juan Carlos, y al filo del descanso, en dos acciones muy mal defendidas y con Cifu como salvador. El Málaga, en cambio, se hizo un equipo más 'largo' y cometió demasiadas imprecisiones por parte de los cuatro enlaces entre Erik Morán y Blanco.

La segunda parte fue un despropósito del Málaga, que de nuevo estuvo a merced del rival durante muchos minutos. Dio la sensación de que el equipo local era el Almería, más decidido, más intenso, más vertical, más ambicioso. Ese afán del conjunto blanquiazul, con Muñiz a la cabeza, por especular con el resultado acabó por pasar factura y por premiar a los visitantes en un más que justo desenlace. Es cierto que Munir apenas tuvo que intervenir, pero la sensación de que el empate podía llegar fue constante porque la defensa se tiró atrás descaradamente.

El Málaga, como en la primera mitad, salió dispuesto a asegurar el triunfo con otro gol. Keidi tuvo una opción inmejorable delante del meta René tras un centro de N'Diaye y después Renato, que nunca remata la faena, trató de rizar el rizo con una chilena. La reacción del técnico almeriense no se dejó esperar: al filo del cuarto de hora prescindió del lateral derecho y metió a otro delantero (Demirovic). Pero de paso retrasó a Corpas para cargar el juego en la derecha con él y Luis Rioja. Cuatro minutos más tarde Muñiz recurría a Ontiveros, que tuvo una de esas noches calamitosas en las que ni la huele ni la quiere. No le duró la pelota (como al resto de sus compañeros) y fue incapaz de frenar al reconvertido lateral derecho.

El Almería comenzó a creer, en gran medida porque al Málaga no le duraba la pelota cuando la recuperaba, y ni siquiera con la entrada de Seleznov y la presencia de dos puntas (no se sabe si fue lo mejor, porque con ello se perdió una pieza en el centro del campo) el panorama mejoró. No sólo Chema, Corpas y Luis Rioja eran aviones por las bandas; es que por arriba N'Diaye no ganaba una disputa. Blanco ya no era el mismo, lo que hizo que el equipo blanquiazul comenzara a empequeñecerse.

Al final la recompensa la tuvo un exjugador del Marbella, Luis Rioja (eso sí que es velocidad), que le hizo un traje a Cifu y después, a base de rebotes, disparó con todas sus ganas. El Almería mereció tanto el empate por sus méritos como el Málaga por su excesiva especulación.