El Málaga, impotente y desquiciado frente al Almería (0-1)

Una jugada del encuentro. /Ñito Salas
Una jugada del encuentro. / Ñito Salas

Superado en la primera parte, volvió a mostrar falta de recursos pese a ser mejor después

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

El desquiciamiento en torno al Málaga ha acabado por pasar factura al equipo. Si hasta ahora la inestabilidad no había hecho mella en los jugadores, el partido frente al Almería transmitió ayer la sensación opuesta. Dubitativo, enmarañado y hasta hiperrevolucionado en la fase final, el conjunto de Víctor fue incapaz de al menos amarrar un punto frente a un Almería sin fichajes y beneficiado por su superioridad en la primera parte.

No se puede hablar de ambiente enrarecido en torno al partido, porque tras la concentración a las puertas del estadio siguió un apoyo unánime de la grada. Sólo a la media hora, con motivo de la pausa para la hidratación, arreció el «Al Thani, vete ya». La afición acudió a La Rosaleda a animar a su equipo (como debe ser), entre otras razones porque de los propietarios no hay ni rastro. Pero el mal ya está hecho y quedó patente en la alineación, con un once repleto de profesionales (esta vez sí), pero con algunos que no están para esto. Encima, dos de las tres incorporaciones en el 'lunes negro' del malaguismo se quedaron en la grada al no tener el 'transfer'.

Al final ni Dani Pacheco (que necesita confianza y continuidad) ni Hugo ocuparon la posición de extremo izquierdo. Víctor se decantó por Juan Carlos. ¿Y de lateral izquierdo? Diego González. De este modo, el Málaga entregó la banda izquierda porque el chiclanero no es lateral y Juan Carlos ha demostrado en todos sus equipos (incluso aquí) que sólo desborda si arranca desde atrás.

Con todo, el Almería, que se ha gastado una fortuna al estilo Jesualdo Ferreira, compareció con diez jugadores de la pasada temporada, ese grupo pergeñado por Corona e Iban Andrés, este último pieza clave en la etapa de Javi Gracia en el Málaga. El equipo rojiblanco ha empezado como un tiro con estos 'meritorios' para el nuevo entrenador y encima se encontró esta vez con un cráter en el centro del campo blanquiazul. La pareja Rolón-Boulahroud es de las más endebles que se recuerdan, así que su fragilidad fue un chollo para el rival.

0 Málaga

Kellyan; Cifu (Keko, m.70), Luis Hernández, Lombán, Diego González; Renato Santos (Hugo Vallejo, m.46), Boulahroud, Rolón (Pacheco, m.46), Juankar; Adrián y Sadiku.

1 Almería

Fernando; Romera, Owona, Nikola Maras, Iván Martos; José Corpas (Vada, m.74), Aguza (Coric, m.85), César de la Hoz, Gaspar Panadero; Chema (Petrovic, m.62) y Sekou.

gol.
0-1, minuto 9: Sekou.
árbitro.
Ávalos Barrera (Comité Catalán). Mostró tarjeta amarilla a los malaguistas Rolón (m.18), Juankar (m.90) y Adrián (m.90), y a los futbolistas del Almería Aguza (m.20), Fernando (m.51), Vada (m.74) e Iván Martos (m.90).
incidencias.
Partido correspondiente a la cuarta jornada de LaLiga SmartBank, disputado en el estadio de La Rosaleda ante 18.068 espectadores. Durante el encuentro, la afición local coreó cánticos en contra del propietario del Málaga, Abdullah Al-Thani, como «Al Thani vete ya» y «Directiva dimisión».

La primera parte se jugó de principio a fin más tiempo en terreno malaguista, porque el Málaga fue incapaz de contener y de crear. Rolón, aquel fichaje que Al-Thani les impuso a Arnau y Míchel en un verano dantesco (en vez de Javi García), no aportó más que voluntad y Boulahroud pierde el sitio con una facilidad pasmosa y es incapaz de jugar a menos de tres toques. Ambos fueron estatuas en el gol del Almería, una jugada de tiralíneas que culminó Sekou. El fornido ariete, verdugo copero el año pasado, estuvo más certero que Adrián, que volvió a fallar clamorosamente por segundo partido seguido en casa y en la misma portería (por cierto, en una magnífica aplicación de la ley de la ventaja por parte del árbitro).

Más

Encima, en el minuto 18 Rolón se cargó con una amarilla absurda después de que Corpas dejara en evidencia a Boulahroud en una carrera de treinta metros. A partir de ahí, Víctor arriesgó más de la cuenta porque el argentino, ya apocado al principio, tuvo que jugar con el freno de mano echado. Si el Almería no sentenció el partido fue porque cara al gol no tiene una pegada descomunal. Pese a manejar la pelota continuamente, su único recurso fueron los disparos desde la frontal de Corpas, aunque Kellyan estuvo siempre bien colocado. El joven guardameta se mostró dubitativo en el arranque con un par de golpeos en largo, pero después exhibió el aplomo y la seguridad de los que suele hacer gala. Tampoco la fortuna se alió con el Málaga en un disparo del otro debutante, Sadiku, que rebotó en un defensa y al que respondió con reflejos el meta Fernando.

Víctor dejó para el descanso el cambio de sistema (pasó a ser un 3-5-2) con la entrada de Dani Pacheco y Hugo. El Málaga se erigió en el claro dominador y cumplió su objetivo de alejar al Almería de la zona de peligro. La superioridad numérica en la medular fue más que evidente, aunque tampoco se tradujo en ocasiones claras, sólo un disparo de Adrián. Aun así, el técnico visitante prefirió no jugar con fuego y apuntaló el centro del campo con Petrovic. Desde ese instante, superado el cuarto de hora de este acto, crecieron las dificultades para hilvanar juego.

Con un juego demasiado embarullado, el Málaga perdió también a Cifu, de largo el mejor del equipo, totalmente desfondado. Los minutos pasaron sin que el Almería sufriera porque tampoco contar con dos puntas surtió efecto. A Sadiku ya le costaba chocar y Hugo nunca pudo con los centrales, y además Adrián y Dani Pacheco no ofrecieron continuidad por dentro. Encima, el equipo, víctima de su impotencia, cayó en la trampa del adversario, hábil en las pérdidas de tiempo y en provocar faltas. Más que la derrota, esa fue la peor noticia: ver al equipo desquiciado. El estado anímico va a pesar mucho de aquí al final (ojalá que sólo hasta el mercado invernal) y da la sensación de que el caos puede arrastrar a los jugadores. Ojalá no sea así.

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