El Málaga alimenta las dudas en el derbi

Munir ve cómo entra en su meta el balón enviado por Montoro tras golpear en Lancen, en presencia de Víctor Díaz y Diego González. / Ñito Salas

Volvió a mostrar demasiadas carencias ofensivas frente a un Granada con empaque y que ganó gracias a un rebote tras un tiro desde la frontal

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

El Málaga se desinfla. Lastrado por sus carencias ofensivas, sufrió frente al Granada su primer tropiezo en casa en un derbi de escasas oportunidades. Los numerosos errores de los jugadores de ataque y la falta de remate (especialmente Blanco) contribuyeron sobremanera a la derrota en un partido que alimenta las dudas tras la pobre actuación en casa ante el Gimnástic y la manifiesta inoperancia mostrada en Almendralejo. Esta vez fue más de lo mismo, sólo que frente a un rival de empaque.

0 Málaga

Munir; Cifu (Haksabanovic, m.80), Diego González, Pau Torres, Ricca; Ontiveros (Pacheco, m.46), N'Diaye, Lacen, Juanpi (Renato Santos, m.60); Harper y Gustavo Blanco Leschuk.

1 Granada

Rui Silva; Víctor Díaz, Germán, Martínez, Álex Martínez (Quini, m.17); Vadillo, Fede San Emeterio, Montoro, Fede Vico (Antonio Puertas, m.64); Pozo y Adrián Ramos (Nico Aguirre, m.82).

gol
0-1, M.54: Montoro.
árbitro
César Soto Grado (Comité Riojano). Mostró tarjeta amarilla al malaguista Diego González (m.78) y al granadinista Montoro (m. 69).
incidencias
Partido de la decimosexta jornada de LaLiga 1/2/3, diputado en el estadio de La Rosaleda ante unos 23.000 espectadores, entre ellos un millar de seguidores del Granada. En el palco de autoridades estuvo el presidente del Málaga, el jeque catarí Abdullah Al-Thani, tras un año y medio fuera de la capital malagueña.

Desde el primer minuto el ambiente estuvo por encima del partido. El metro cuadrado se cotizó caro, lo que obligó a jugar a pocos toques y a la incesante búsqueda de espacios. La consecuencia fue evidente: demasiadas pérdidas debido a la presión del rival. Indudablemente Málaga y Granada son dos equipos bien trabajados tácticamente –sólo hubo que ver el apiñamiento de futbolistas en los saques de banda–, así que las oportunidades únicamente podían llegar por un error clamoroso o por una individualidad.

Y conste que el Málaga pilló con el pie cambiado al Granada a los cuarenta segundos, pero Blanco no aprovechó la incursión de N'Diaye por la banda. El equipo visitante espabiló de golpe y durante diez minutos se hizo con el control, aunque no tuvo réditos por la óptima colocación de los locales y porque también los rojiblancos son más letales con espacios. En este aspecto Cifu y Ricca ataron en corto a Pozo y Vadillo, y los medios centro también vigilaron de cerca los movimientos entre líneas de Fede Vico.

En el Málaga se notó el regreso de Harper porque Blanco no tuvo que fajarse tanto de espaldas y eso le permitió al argentino participar más en el juego y dejar destellos de su técnica individual. Las apariciones de Juanpi 'por dentro' también contribuyeron a tener más opciones de pase. No ocurrió con Ontiveros, que, como ante el Gimnástic, se empecinó en conducir la pelota y en las individualidades. El marbellí tiró por la borda una inmejorable oportunidad en el ecuador del primer acto al dormirse en los laureles delante del meta. La sucesión de errores llevó a Muñiz a relevarlo en el descanso por Dani Pacheco.

El Granada estuvo siempre bien controlado por la cobertura a pesar de que Cifu y Ricca se mostraron muy incisivos en ataque para castigar la debilidad defensiva de los extremos rivales. Las subidas siempre estuvieron bien medidas y al cobijo de compañeros situados a la perfección. La única opción visitante llegó en un descuido de N'Diaye en la salida de la pelota, más que cantado porque la imponente presencia física del senegalés –que siempre le permite recuperar el sitio con celeridad– es directamente proporcional cada vez más a los errores en la entrega.

En la reanudación Blanco volvió a demostrar que sólo es certero al remate en opciones muy claras. Dani Pacheco, de más a menos, le puso el balón por alto a la espalda de la defensa, pero el argentino no midió en el salto tan bien como lo hace fuera del área. Si el Málaga quiere optar al ascenso debe incorporar en el mercado invernal a un 'nueve' resolutivo.

Como en la primera parte, el Granada reaccionó y encontró en una subida de Quini un córner del que sacó petróleo. Montoro, de largo el mejor, mostró su buen golpeo en el rechace y la pelota, tras tocar en Lacen, se coló junto al palo derecho. La reacción de Muñiz fue incluir a Renato por Juanpi para buscar más profundidad por la derecha. El arreón local duró apenas tres minutos, merced sobre todo a que una pifia visitante le brindó una oportunidad a Harper. Después el tiro desde la frontal de N'Diaye hizo albergar esperanzas de un asedio al contrario, pero fue un espejismo.

En el último cuarto de partido la inoperancia malaguista fue preocupante. Renato no se marchó una sola vez del contrario (Muñiz repitió aquella experiencia con Paulo Jorge y lo acabó situando como lateral tras la entrada de Haksabanovic), Pacheco casi desapareció, Harper sólo puso ganas y Blanco terminó por perder hasta los saltos con los centrales. El Granada, reforzado con Nico Aguirre, no pasó apuros mientras la sensación era de un Málaga desinflado y limitado en calidad y recursos.

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